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Prueba Nro 916
Renault 18 TX - 1981
La respuesta de Renault
Revista El Gráfico Nro 3218. Junio de 1981
Publicado en Test del Ayer en Agosto de 2024 |

El R-18 con su tracción delantera se mostró muy apto para caminos de tierra, resbaladizos y poceados
El Renault 18 TX es un automóvil de tracción delantera, con confortable andar, espíritu deportivo y equipado a nivel europeo
"¿Este auto es importado?" La pregunta se repite cada vez que uno se detiene en una estación de servicio. Es que el Renault 18 se presentó hace poco menos de tres meses, y la mayoría del público, tras apreciar su línea perfilada, su terminación interior y el aspecto de su tablero, cree hallarse ante un último modelo llegado por barco desde Francia.
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Y no es así. El Renault 18 es nacional y constituye la primera respuesta de Renault Argentina a las nuevas reglas de juego para el mercado automotor, puestas en marcha con la apertura de las fronteras a los productos foráneos.
El modelo, cuyo proyecto local se inició a mediados de 1978, ocupa el vacío que había en la línea de la marca entre el Renault 12 y el Torino. Ahora la firma tiene productos para todos los bolsillos y necesidades, desde el auto más pequeño y económico (4S) hasta el más sofisticado y poderoso (la cupé Torino).
El poseedor del Renault 12, que aspira a una mayor potencia y confort, puede dar un paso lógico sin cambiar de línea. Antes debía desembocar en un Peugeot 504 o en un Ford Taunus.
La misma Renault considera que la competencia lógica para el R 18 TX son el Ford Taunus Ghia y el Peugeot 504 SL. Su producto, sin embargo, tiene características propias y una concepción general diferente, como que en el R 18 la tracción es delantera, mientras en sus competidores se apela al eje rígido y diferencial semiflotante trasero. 
El motor del R-18 es alto, pero hay lugar para trabajar en el vano motor. Distribuidor y carburador son de fácil acceso
Aprovechamiento de la experiencia
El R-18 fue diseñado con la idea de aprovechar toda la experiencia en materia de seguridad que se recogió con el Renault 30, vehículo premiado en Francia por la
construcción de su casco para resistir impactos.
En la conformación de los paneles de la estructura monocasco se introdujo una serie de zonas de deformación y plegado denominadas "puntos fusibles". Estos son más notables en los faldones interiores de los guardabarros, por ejemplo. Es en estos "puntos fusibles" donde se produce la deformación ante el impacto. La sucesión de los mismos guía la forma en que se distorsiona la carrocería en caso de choque.
Los paragolpes resisten por su propia elasticidad impactos de hasta 6 kph. Desde esa velocidad y hasta los 40 kph actúan los "puntos fusibles" ubicados en los dos largueros inferiores delanteros sin que haya deformación de estructura o de carrocería.
Por arriba de esa velocidad actúan los "puntos fusibles" de la carrocería que está concebida en su conjunto para deformarse sin afectar al habitáculo, construido como zona impenetrable y de máxima seguridad. Para ello éste posee un travesaño anti-intrusión que obliga al motor y a la caja dirigirse hacia abajo, y otro en el borde del parabrisas.
También todo el borde del techo tiene doble chapa de gran rigidez actuando como si fuera una verdadera jaula antivuelco. Estas zonas terminan en la junta sobre el techo, que se desempeña como gotero, y que es mucho más aerodinámica (evitando silbidos) que los clásicos, ubicados directamente sobre los marcos de puertas. 
El círculo de viraje del R-18 es reducido para un auto de su tamaño. Con un radio de 5.20 metros es fácil salir del estacionamiento
El motor, en vivo
Francia no ha estado exenta de la integración que impera actualmente en la industria automotriz mundial. Citroën se asoció con Peugeot, y aunque el grupo de empresas es competidor de Renault, esta última mantiene acuerdos para el desarrollo y explotación de tecnología con la primera marca mencionada.
Así es que el motor M 2000 (designación interna) que equipa al Renault 18 puede encontrarse en el CX 2.000 en Francia, aunque no es de norma, todavía, en el R 18 fabricado en Billancourt, que viene equipado con un propulsor de 1,8 litros.
Por las condiciones particulares del mercado argentino y la forma de utilización que se hace aquí de los automóviles "medianos grandes" se considera aconsejable la adopción del motor M 2000. El diseño del árbol de levas, ubicado sobre la tapa de cilindros y comandado por correa dentada, es en gran parte responsable de una notable elasticidad de marcha del propulsor.
En nuestros ensayos, en dos unidades diferentes, aceleró siempre sin hesitación a partir de las 1.200 vueltas en cuarta (40 kph), y en tercera a partir de los 25 kph es posible afrontar casi todas las contingencias de un tránsito complicado (como el de la avenida Córdoba, en Buenos Aires, en una hora pico) casi sin utilizar la caja.
La elasticidad del motor (su amplio rango de revoluciones utilizables) queda confirmada por la diferencia en vueltas que hay entre la velocidad de cupla máxima (15,7 Nm, 16 kgm) a 3.000 rpm y la de potencia máxima (73 kW, 99 CV) a 5.700 rpm.
El del R 18 es un propulsor nervioso, pero carente de vibraciones, y viajando a la velocidad máxima, 6.100 rpm en cuarta —más de 170 kph—, sólo un rumor leve se siente dentro del habitáculo. El motor, de cuatro cilindros y cinco bancadas, se provee con una puesta a punto adecuada para un bajo consumo a velocidades de crucero moderada en ruta y para el tránsito congestionado de una ciudad. A 80 kph se
recorren 12,8 km/l y en ciudad, 9 km/l.

El tablero de instrumentos es de fácil visibilidad y el equipamiento incluye sintonizador estéreo y passacassette
Desde el volante
La sensación que se le transmite al conductor del R 18 es de una marcada seguridad ante las distintas alternativas. Al comenzar a doblar apunta con firmeza, el vehículo se inclina y no "flamea". Como todo automóvil con tracción delantera, su tendencia natural es "irse de trompa". Y ésa es una actitud segura en cuanto es fácil de corregir simplemente soltando el acelerador.
El efecto de microgiro del liviano eje rígido posterior contribuye a hacer más segura la cola. En el empedrado de Buenos Aires, el bajo peso de ese eje evita el rebote, bastante común en vehículos con el diferencial suspendido de otros modelos más convencionales. La ausencia de ese rebote da más seguridad tanto al doblar como al frenar.
La válvula de frenos sensible a la carga, que actúa sobre el tren trasero, sirve en parte para evitar el bloqueo, y cuando éste se produce en piso húmedo, el vehículo frena derecho, sin coletazos. Inevitablemente, la tracción de peso hacia atrás hace fácil que las ruedas delanteras patinen cuando se acelera por
demás sobre un piso húmedo. Pero esa tendencia es moderada y cuando se produce, aunque la rueda patine, el vehículo se desplaza gradualmente, derecho, sin actitudes extrañas.
El sistema de frenos -discos ventilados adelante, tambor autoajustable atrás- tiene un circuito doble servoasistido con un dispositivo que advierte sobre el descenso del nivel de líquido en los vasos y otro indicador luminoso para el excesivo desgaste de las pastillas. El pedal reacciona con cierta flojedad al principio del recorrido, pero a medida que se aumenta la presión se hace firme y su efectividad se mantiene aun luego de varias frenadas a fondo y seguidas, revelando un muy bajo nivel de fatiga, "fading", debido, fundamentalmente,a los discos ventilados, que requieren menos tiempo para enfriarse.
Los puntos sobresalientes
La dirección, a piñón y cremallera, es liviana y precisa, con un autorretorno suave. La caída del perno de dirección, con su punto de contacto con el pavimento por afuera del centro de la pisada de la rueda -ángulo negativo a tierra-, hace que las irregularidades y cortes sobre el terreno casi no se sientan en el volante, que permanece exento de vibraciones en la mayoría de las circunstancias. El fabricante ofrece como opción un sistema de servo que de ninguna manera nos parece imprescindible, aun para maniobrar en el estacionamiento.
La caja de velocidades es de mando rápido y preciso en sus cuatro velocidades, sincronizadas hacia adelante. Las relaciones siguen un escalonamiento correcto, pero el encastre de la marcha atrás -para el que no es necesario levantar o apretar la palanca hacia abajo- requirió cierto esfuerzo, ya que hay que vencer un resorte bastante robusto para alinear el mando en su posición de entrada.
Puede calificarse de excelente la terminación interior y la comodidad de las butacas delanteras. El conductor posee, además, la posibilidad de elevar o bajar la columna de dirección de acuerdo con sus proporciones. El instrumental -de fácil visibilidad- es completo y el cuentavueltas, ubicado a la derecha, se transforma enseguida en un instrumento de real ayuda para la conducción.
La dotación de luces testigos es excelente, aunque la que advierte la falta de combustible empieza a encenderse cuando queda más de cuarto tanque y se toman las esquinas a buena velocidad.
El sistema de ventilación es más que adecuado -dispone de un ventilador de seis velocidades- así como la calefacción. El sistema electromagnético para trabar las puertas dispone de un dispositivo térmico inercial para casos de choque -que destraba- pero su acción manual, ubicado debajo de la palanca de cambios, es de acceso dificultoso para el conductor que no puede distraer su vista del camino. El resto de los controles está al alcance de la mano.
El Taunus y el Peugeot 504 son automóviles de concepciones diferentes a las del nuevo producto. Sus características técnicas son más tradicionales y ambos han sido aceptados por el mercado. El R 18 contará a su favor con el prestigio logrado en el último lustro por el R 12. Por su rendimiento, elementos de a bordo y confort de marcha el R 18 seguramente inclinará a favor de la producción nacional la opinión de aquellos que en algún momento pensaron en adquirir modelos importados de 1,8 a 2 litros.
Si la evolución de los costos internos es moderada, con seguridad, la situación cambiaría servirá de respaldo a las aspiraciones de la planta de Santa Isabel en cuanto a cifras de ventas. Para apuntalar su política comercial cuenta con un vehículo que en los ensayos que efectuamos mostró las cualidades necesarias para imponerse: fortaleza, confiabilidad, comodidad para los ocupantes delanteros, buena capacidad de baúl y moderado consumo.
Conclusión
Destinado a una franja del mercado en la que encontrará a una competencia ya asentada, el R 18 viene dotado de una serie de equipamientos y de virtudes de marcha y funcionamiento que lo transformarán en una tentadora opción. Quienes decidan incursionar en el campo de los "medianos grandes" tienen ahora otro diseño netamente europeo y moderno para elegir que, como antecedente para aquellos que piensan en el largo plazo, tiene a sus espaldas la aceptación lograda por el R 12.
Por Orlando Ríos
Fotos Aldo Martínez 
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