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Road test de autos argentinos de mas de 10 años de antiguedad

Por Gustavo Ernesto López
. Twitter Facebook El Blog de Test del Ayer

Ford Fairlane 500 - 1969

 

Serenidad espacial

 

Revista Automundo Nro 214. Junio de 1969

 

Ford Fairlane 500
De acuerdo con su peso y tamaño el Fairlane dobla bien. En la fábrica dicen que es subvirante. La suspensión copia muy bien

 

Desde hace un tiempo, Ford anunciaba presentar un nuevo modelo. Dos años después el proyecto se convirtió en realidad: El Fairlane. Automundo recibió un modelo 500 con el que se recorrieron 5.000 kilómetros por siete provincias del norte. Estas son las impresiones recibidas del nuevo competidor que ingresa al mercado sin grandes novedades, pero con características definidas

 

El 20 de agosto de 1967, Douglas Kitterman no mintió. Entonces, en el patio de boxes del autódromo municipal, el presidente de Ford Motor Argentina aseguraba que en 1969 se fabricaría un nuevo modelo de la marca, que no sería el Galaxie, ni el Mustang ni el Comet.
Hacia tiempo que esa noticia circulaba. Se esperaba un nuevo auto de Ford. El lanzamiento del Torino precipitó las suposiciones. Pasaron dos años. La concreción del proyecto se demoró. Más de lo que muchos esperaban. En 1967, cuando se invirtieron 25 millones de dólares, todavía no estaba elegido el modelo. Sencillamente no existía; apareció en Estados Unidos en 1968.
A los ingenieros argentinos les pareció que el Fairlane norteamericano del año pasado era el ideal en tamaño y diseño.

Básicamente, ese es el nuevo auto argentino de Ford; un autoportante compacto de dimensiones medianas en Estados Unidos y grandes para el mercado argentino.
El Fairlane llegó con una gran responsabilidad; para el público usuario, un coche del que se habla desde hace dos años debe ser únicamente muy bueno. Adaptar un modelo extranjero a nuestro medio, dotarlo de un motor distinto en peso y tamaño al original, adecuar las suspensiones a los nuevos caminos y otros detalles referentes al lanzamiento no es tarea fácil. Ni para Ford.
La pregunta es ¿cumple el Fairlane con su cometido? Lo que en resumidas cuentas permite definir al vehículo y valorar su aceptación es inquirir si el Fairlane es el nuevo Ford que esperaba el público. Cabe consignar que los consultados respondieron que aguardaban un nuevo Falcon, más potente, igualmente económico. En definitiva, un Falcon de la potencia y rendimiento de sus competidores más directos.
El Fairlane en su versión V-8 es el coche argentino más potente y, obviamente, el más caro.

Ford Fairlane 500
Los caballos son algo más que un símbolo en el Fairlane

 

Todas estas premisas fueron debidamente analizadas. Para el ingeniero Luis Outeda, uno de los responsables del proyecto, "el público argentino tiende al auto grande en forma paulatina. Su primer paso en un cuatro asientos, luego un auto de cinco plazas con motor litro y medio. Así, hasta llegar a un coche netamente familiar y sobre todo cómodo. Sólo un selecto sector supera ese límite y a el está dirigido el Fairlane". Es evidente que esa conclusión peso en el momento de las decisiones. Aunque su mercado es reducido, el nuevo Ford no parece tal sino más bien "otro Ford", el pico más alto de la línea. Además, el Falcon, con fama de noble, se seguirá construyendo con el motor de 221" que equipará a también al Fairlane dentro de poco con modificaciones leves.
En la práctica, a no dudar, los antecedentes del Falcon pesarán en forma implacable en el comportamiento del Fairlane. Ford, representada en la Argentina por aquel modelo, no puede perder la imagen de auto duro, resistente y rendidor. Si el Fairlane falla, fallará el Ford.
Sin duda, el hecho de que este modelo sea muy distinto al Falcon, completamente distinto, es una cuesta considerable para trepar. La mentalidad argentina aún no está compenetrada de la sofisticación de un catálogo con muchos modelos, con muchos coches distintos. El mercado apenas tolera dos o tres variantes. A veces cuatro.
Tras dos años de rumores, aprontes, estudios de mercado, decisiones y ensayos, el auto está en la calle. Por diferentes razones pagará el derecho de piso como cualquier otro nuevo.

El "500"

El Fairlane se presenta en tres modelos: Fairlane "a secas", 500 y LTD. El modelo probado corresponde a la serie 500, una versión intermedia entre el lujo del LTD y la austeridad del standard, por así llamarlo. Estéticamente este modelo, como los otros, está incluido en la tendencia actual de la mayoría de los estilistas del mundo; cola corta y alta; trompa larga y afilada. Respetando gustos, está bien logrado y es agradable. Según desde donde se lo mire puede resultar agresivo o pacífico, detalle sutil que no desconocen los diseñadores. Una bagueta lateral, tazas de lujo y la banda blanca (opcionales) son los únicos ornamentos exteriores destacables; el coche es sobrio, pero moderno.

Ford Fairlane 500
El auto está dirigido a quienes gustan de la suntuosidad

La terminación externa es buena. Las luces de posición delanteras corren serio riesgo de durar poco tiempo intactas; los paragolpes y su diseño contribuyen a ello. Estos no tienen defensas, pero sí dos "uñas" con topes de goma. La superficie de vidrio es razonable. Hay una visible "costura" que existe entre la cola propiamente dicha y los pasaruedas traseros. Se trata de dos piezas de diferente estampado, pero ello da aspecto de algo adosado. Las luces de cola tienen reminiscencias de las clásicas circulares de Ford, ahora modificadas, pero más a tono con las actuales, La luz de retroceso está en el centro y es efectiva.
La antena de la radio como en todos los primeros Fairlane que salieron de fábrica, no se embutía por completo. El detalle obedecía a un toque "elegante" sugerido por los ingenieros de Detroit. En nuestro medio se modificó por aquella autóctona costumbre rateril de romper las antenas. AUTOMUNDO no fue una excepción y el adminículo desapareció.

Habitabilidad

El interior es sobrio, sin embargo, no es un defecto sino una característica. El tablero de instrumentos está acolchado por completo. Para darse cuenta de la efectividad del revestimiento, ya que propinar un puñetazo. Está diseñado para casos extremos. En el lado de los eventuales acompañantes hay una bagueta metálica (su función es "romper" la superficie oscura del acolchado).
El panel se compone de cuatro cuadrantes circulares, uno de los cuales sólo contiene dos luces testigos (presión y alternador). La lectura de los mismos es fácil y además existe un reóstato para graduar la intensidad de la luz, que es verde. Hay un reloj, que ocupa otro de los cuadrantes, demasiado grande pero efectivo, algo raro en los relojes de los autos.
Los controles están casi todos cerca del conductor, excepto el cenicero, el encendedor (son centrales para que los alcancen todos los ocupantes del asiento delantero), y el comando del paso de aire derecho. Los instrumentos por estar embutidos, no pueden ser vistos por quienes viajen en el extremo derecho del asiento.
La guantera, a expensas del acolchado, es pequeña.

Ford Fairlane 500
El país ofrece gran diversidad de caminos. Aún en los peores, el auto anduvo sin problemas

No bien se hacen unos pocos kilómetros es posible comprobar la increíble incomodidad del asiento delantero. El respaldo está demasiado erguido y provoca que no se conserve el ángulo científico de brazos, cintura, cuello y piernas. Este punto en contra fue ya detectado por la fábrica y corregido. En general, el asiento es duro pero amplio, Caben tres personas, aunque el que viaje en el medio soportará el roce de sus piernas con el tablero, lo cual es normal en estos autos.
La pedalera fue discutida pero se lleva diez puntos. La disposición de los pedales y el accionar de los mismos resultó excelente. El freno y el acelerador están a la misma altura. No fue concebido para la práctica del punta y taco, que puede realizarse sin inconvenientes, sino para ahorrar décimas de segundo en el caso de una frenada brusca. Dada la cercanía de los pedales, también facilita el manejo en tránsito denso. El pedal de embrague se halla a la altura común. Despeja al final del recorrido.
El auto viene con dos cinturones de seguridad de discutible traba, que se efectúa por medio de un botón, en vez del clásico sistema de palanca. Sin duda, este dispositivo es más lento pero más visible para los neófitos.
El compartimiento trasero es igualmente amplio, entran tres personas, y el asiento es bastante más cómodo que el delantero. En general, el interior parece menos amplio de lo que en realidad es. Adelante hay ventiletes, de funcionamiento duro, y un sistema de ventilación inferior cuya toma está en el torpedo. La aireación es eficiente cuando se viaja a velocidades considerables. En la ciudad, el habitáculo resulta caluroso. Hay un opcional con sistema de ventilación forzada que, según ingenieros de Ford, no pretende reemplazar al aire acondicionado. Aquí es obvio preguntar por qué un auto del precio del Fairlane no tiene aire acondicionado de fábrica. La respuesta es que en la fábrica se desarrolla un equipo propio que aún no funciona tan perfectamente como quieren los ingenieros de producción. Atrasar el lanzamiento del auto porque el sistema de aire acondicionado no estaba listo resultará incongruente. Atrás no hay ventiletes, pero el lugar es más fresco al no influir la temperatura del motor.
En la parte delantera, el compartimiento interior es hermético. Durante las pruebas no entró ni agua ni tierra. Atrás si, y por lugares insólitos, como las manijas interiores de las puertas. Sin embargo, el habitáculo es tan hermético que viajando a alta velocidad y con todos los vidrios cerrados se crea un centro de presión considerable. Al abrir las entradas de aire inferiores, están debajo del tablero, y cerrando los vidrios no entra aire por las primeras aberturas, dada la hermeticidad del coche. Los motivos por lo que no sucede lo mismo atrás son inexplicables.

Ford Fairlane 500
El Fairlane comparte un mercado de autos lujosos con el Dodge y el Ambassador

Otro detalle para destacar es la diferencia de terminación en distintas partes del interior del Fairlane. El tapizado es sobrio, fresco, y de buena calidad. El techo y los burletes, todo lo contrario. Las manijas internas están protegidas por los apoyabrazos, de modo que es imposible abrirlas en forma accidental.
Resta analizar la posición de manejo. Salvado el detalle del asiento, el volante está muy cerca del conductor (característica de todos los Ford norteamericanos). Tiene un aro de bocina incompleto, que dificulta accionar el claxon cuando se gira el volante. El centro, de tipo oval, como lo indica la última tendencia estilística, comanda en forma permanente la luz baja y alta, un detalle muy útil y bien pensado.
Los que manejan con brazos y piernas estirados verán defraudadas sus inclinaciones deportivas. En cambio, las mujeres que por lo general conducen muy erguidas, estarán de parabienes.

Seguridad

En este rubro el Fairlane presentó un comportamiento desparejo. Los frenos son de campana y tienen un sistema de servo estándar. El funcionamiento de los mismos fue irregular. En la prueba, al principio, los frenos no detenían al auto a altas velocidades, quizá por arrastre de cintas; luego frenaron más los del lado izquierdo y por último todo se normalizó.
Empero, los frenos son buenos; no hubo "fading" y, en condiciones normales, funcionaron sin problemas. La fábrica estudia frenos de disco delanteros autoventilados. El proyecto, como el equipo de aire acondicionado, todavía no satisface a los diseñadores. Cuando ello ocurra, el Fairlane tendrá discos.
Otro punto para discutir son las luces. Resultan insuficientes a gran velocidad. En cambio, la luz baja es adecuada.
Si se incluye la estabilidad en el rubro seguridad, el Fairlane está aprobado. La direccional es muy buena, aún con vientos laterales. La dirección de potencia requiere práctica para acostumbrarse a llevar el auto derecho por su sensibilidad.

En ciudad

Manejar el Fairlane en tránsito denso puede llegar a ser placentero, a pesar de su tamaño. Las razones son, en primer término, la dirección de potencia, que evita todo esfuerzo al maniobrar, y la suavidad general del funcionamiento del coche.
La primera velocidad sincronizada es otro detalle a favor y muy importante, dadas las características de circulación de nuestras principales ciudades. Pero el problema de ventilación antes apuntado crea cierta incomodidad. El consumo, es lógico, aumenta desproporcionadamente. El Fairlane no es un auto económico, por lo menos en la versión V-8. En el tráfico, frenando y acelerando en forma constante, la aguja del medidor cae a la izquierda con facilidad, un detalle que su público seguramente no tendrá muy en cuenta. La aceleración, notable hasta los 70 Km/h en primera, reemplaza el tamaño del auto, inadecuado para buscar "huecos", y permite esta siempre en primera fila.

Ford Fairlane 500
El nuevo modelo de Ford es un modelo serio y llama la atención del público

El estacionamiento es problema común para cualquier usuario, sea cual fuere el tamaño de su auto. Claro que en el caso del Fairlane se agrava. Pero si se encuentra un lugar, no habrá problemas para estacionar y otra vez se agradecerá la dirección de potencia.
La visibilidad de los flancos es buena. El espejo retrovisor cumple también con su misión específica. Además, hay otro retrovisor lateral, muy necesario en la ciudad.

En ruta

La marcha tendida a bordo del Fairlane permite comprobar que la promocionada "serenidad espacial" no es tan sólo un caballito de batalla ideado por los publicistas. Realmente la serenidad de marcha del Fairlane es encomiable. Aún a más de 160 Km/h es posible hablar con toda normalidad dentro del auto y escuchar la radio sin problemas, siempre y cuando estén los vidrios cerrados.
La suspensión, que es mullida aunque no del todo blanda, contribuye sobremanera a la comodidad que se experimenta. El motor, que ni a fondo se escucha, hace pensar en la colocación de un tacómetro para controlar el régimen. El consumo en ruta es también elevado. A 100 Km/h de velocidad crucero hay que detenerse muy a menudo.
Los faros y los frenos, tratados antes, obligan a andar con precaución a pesar del elevado crucero que es posible obtener en este auto.

Mantenimiento

En este tipo de coches, no es frecuente, a veces no es posible, hablar de economía. Pero entre sus pares, el Fairlane debe ser el más "glotón". Su precio no incluye algunas cosas que debería tener, pero la intención de la fábrica es ofrecer un modelo que posea un extenso "kit" de accesorios no imprescindibles.
Si el consumo de nafta especial es alto, no lo es el de aceite. El F-100 no se caracterizaba por consumir aceite y esta renovada versión de aquél conserva esa premisa. En más de 5.000 km de marcha dura, la unidad probada no alcanzó a utilizar un litro de lubricante. El Fairlane tiene un mantenimiento oneroso, de acuerdo con su ambición de auto de lujo.
Presenta algunas novedades, como la atención de la servodirección, que tiene un depósito con medidor de varilla como el cárter, lo que provoca confusión frecuentemente con el alojamiento de lubricante. En el vano motor, a pesar de ser espacioso, no queda lugar para nada más. Cambiar las bujías abajo y ocultas por las torretas de suspensión y otros accesorios varios, requiere poner el auto en una fosa y usar una herramienta especial, "de largo alcance".
Llama la atención la ubicación del mecanismo de la servodirección, expuesto a cualquier golpe y del tanque de nafta, también poco protegido. El tanque alberga 75 litros y la boca de llenado se encuentra en el paragolpes trasero, bajo la patente. El marcador en el tablero tiene la característica de guardar unos litros cuando marca cero.

Ford Fairlane 500
El modelo "500", a pesar de su precio, es un auto lujoso que debería ofrecer más cosas. La suspensión mullida, los frenos y otros detalles lo convierten en un coche no deportivo. Sin embargo, la potencia del motor le permite afrontar situaciones externas como la montaña y sus pendientes

Un detalle discutible es la ubicación en el baúl de la rueda de recambio. Se encuentra en el fondo del compartimiento y hay que entrar en él para sacarla, además de desalojarlo por completo de valijas o lo que se lleve. Levantar la rueda armada desde ese lugar y sacarla es tarea para una persona fuerte. Pareciera que en esto, como en otras cosas, los ingenieros que decidieron pensaron al hacerlo: "Este auto es para gente que cuando tiene un problema llama a un auxilio".
La unidad probada recorrió 4.997 km por toda clase de caminos. El promedio de consumo da 88 km con 20 litros de combustible. Ese consumo otorga una autonomía promedio de 364 Km, que como puede observarse, es una cifra respetable. La generosa capacidad del tanque contrarresta el consumo.
El crique funciona bien, pero el peso del auto tiende a debilitar el sistema, de tipo cremallera. La llave para cambiar los neumáticos, que reemplaza, al menos pretende, a la clásica llave tipo cruz es incómoda de usar y su diseño curvo hace que se estropeen las tuercas de las llantas al apretar o aflojar.

Motor y transmisión

El clásico V-8 292 pulgadas dio origen al motor del Fairlane que utiliza el mismo block. La potencia ha variado a lo largo de su fabricación en el país. Primero tuvieron 172 HP y luego 160 HP, con igual performance pero mejor consumo. Ahora mediante una tapa de cilindros rediseñada, otro árbol de levas y otros pistones se llegó a 185 HP a 4.500 rpm, con una compresión de 8,2:1, según especificaciones de la fábrica.
El comportamiento de la máquina ya tenía antecedentes de noble: son motores resistentes y confiables. La potencia es su más preciada característica y sus amantes no se sentirán defraudados. Los 185 HP "empujan" en forma notable. En velocidad, sin embargo, no se traducen en la cifra que podría suponerse. Tal vez porque el Fairlane viene equipado con una relación corta en el puente: 3.31:1. Con otros valores es posible que los 185 caballos galopen en pleno. Durante la prueba, el motor se comportó dentro de lo esperado y su rendimiento en general no mermó. Velocidad máxima, según velocímetro, 170 km/h.
La caja de velocidades, tres relaciones sincronizadas y retroceso, tuvo también un funcionamiento apacible. La primera velocidad sincronizada es un acierto impuesto por las exigencias del mercado.
El embrague despega al final del recorrido. El pedal es suave, pero el accesorio tiene un accionar brioso, con seguridad por la potencia que debe soportar.
Acelerando en terreno desparejo se produce un "chicoteo" normal y característico de los autos grandes modernos. De cualquier manera, la práctica no es recomendable, porque destruye la transmisión en forma paulatina.

Ford Fairlane 500
La famosa "Serenidad espacial" resulta comprobable. El Fairlane tiene una comodidad de marcha encomiable

Epílogo y conclusiones

AUTOMUNDO probó el Fairlane en todo tipo de caminos; ripio, tierra, pavimento y arcilla. Evidentemente, hay lugares donde el auto no está cómodo, pero el tránsito por los sitios más agrestes, hasta el lecho de un río, no debió interrumpirse o desviarse. Este coche no fue construido para atravesar vados o badenes a velocidad, pero lo soporta. La suspensión pagó tributo a la prueba, pero superó los más difíciles trances.
De deportivo no tiene un ápice. Sucede que el toque sport en los automóviles modernos ya es una característica, pero si aquí se tiene en cuenta la caja lenta, la suspensión mullida, los frenos y otros detalles se obtiene un conjunto antideportivo. Pero como a muchos argentinos les gusta andar rápido sin exigencias, el nuevo Ford no los defraudara en cuanto a "reprise" y velocidad máxima. No es un coche para "viejos" como dicen: es cómodo (con el nuevo asiento delantero), que ofrece andar silencioso.
Es caro y por su precio debería ofrecer más.
El rendimiento general del Fairlane puede considerarse como muy bueno, pero deben mejorarse los frenos, las luces y algunos detalles de terminación. Este modelo deberá luchar con un enemigo desconocido en el mercado: los rumores. De todas formas, su distinguida personalidad no esta en juego sino a la vista de todos los que quieran observarla.
Como corolario de esta prueba, AUTOMUNDO ofrecerá en su próxima edición el resultado de pruebas especiales a las que fue sometido con instrumentos de precisión.

Por: Alfredo Basualdo y Martín Calvo
Fotos: "Kadru" y Eduardo Gimenez

Pueden dejar sus comentarios sobre este test en el Blog de Test del Ayer

RESUMEN

  • Serenidad espacial verdadera
  • Asiento delantero incómodo
  • Diseño de suspensión delantera muy bueno
  • Lavaparabrisas con bomba eléctrica
  • Limpiaparabrisas de buen funcionamiento
  • Posición de la rueda de recambio incómoda
  • Luces de posición delanteras frágiles. Frenos poco efectivos
  • Luz larga de poca penetración
  • Falta de parlantes traseros de radio
  • Graduador de la intensidad de luz del tablero
  • Dirección de potencia de buen funcionamiento y adecuada desmultiplicación
  • Embrague resistente
  • Pedalera de buen diseño
  • Aro de bocina incompleto
  • Traba de los cinturones discutible
  • Tanque de nafta poco protegido
  • Dureza general de la estructura
  • Transmisión suave
  • Hermeticidad de la parte delantera
  • Falta de aire acondicionado
  • Boca de carga de combustible muy baja
  • Buenos neumáticos
  • Gran "reprise" y elasticidad del motor

VEL. MÁXIMA 170.000 KM/H
Según velocímetro

ç

CONSUMO

Promedio

22.72 Lts / 100 Km

Autonomía promedio

364 Km

 

El puesto de conducción es discutible. El asiento obliga a conducir en forma erguida como por lo general lo hace la mujer

¿ES EL FAIRLANE EL NUEVO FORD ESPERADO?
NO ES EL HEREDERO DEL FALCON. ES OTRO FORD


Para sacar el crique y la rueda de recambio hay que desalojar por completo el baúl. Además es necesario entrar en el compartimiento del baúl para realizar la operación

SERENIDAD ESPACIAL, ALGO MÁS QUE UN "SLOGAN". LUCES, FRENOS, AIRE CONDICIONADO, CONSUMO ...


La pedalera merece elogios. Los pedales tiene un accionar muy suave

NOTA DE TEST DEL AYER

Al final de la prueba realizada por la revista Automundo se prometen los resultados de las "pruebas especiales a las que fue sometido el vehículo con instrumentos de precisión". Sin embargo, estos resultados nunca fueron publicados.
Por otra parte, la revista Corsa, en ocasión del test al Dodge GTX hace referencia a prestaciones del Ford Fairlane siendo que dicha revista nunca publicó una prueba de ese auto. Los siguientes son los resultados mencionados por Corsa:

ACELERACIÓN

0 a 60 Km/h

5.80 s

0 a 80 Km/h

8.40 s

0 a 100 Km/h

11.50 s

0 a 120 Km/h

16.60 s

0 a 140 Km/h

25.00 s

40 a 100 Km/h

13.70 s

40 a 120 Km/h

18.80 s

40 a 140 Km/h

27.60 s

CONSUMO

Velocidad

km/l

A 80 Km/h

7.00

A 140 Km/h

4.60

 

VALOR DE LOS VEHÍCULOS 0Km A JULIO DE 1969
Vehículo Valor en pesos

Auto Union 1000 S

1.249.000

Citroen 2CV Azam

864.000
Chevrolet Super 1.960.000

Chevrolet Super de Luxe

2.134.000

Dodge Valiant

1.846.000

Dodge Polara

2.041.000

Dodge Coronado

2.199.000

Dodge GT

2.306.000

Estanciera 4x2

1.526.700

Estanciera 4x4

1.693.000
Fiat 600 878.000
Fiat 800 Cupe 1.085.000
Fiat 800 Spider 1.100.000
Fiat 1500 1.430.000
Fiat 1500 Cupe 1.705.000
Ford Falcon STD 1.769.500
Ford Falcon De Luxe 1.885.000
Ford Falcon Futura 2.021.000
Fairlane 500 2.380.000
Fairlane LTD 2.603.000
Peugeot 404 Gran Lujo 1.520.000
Peugeot 404 Super Lujo 1.665.000
Rambler Classic Custom 1.954.700
Rambler Classic De Luxe 1.780.900
Rambler Ambassador 2.490.100
Rambler Cross Country 2.020.100
Renault 4 976.300
Renault Gordini 1.039.700
Torino 300 4 puertas 1.741.200
Torino 380 W 2.451.200
Torino 380 S 2.150.000

CARO ENTRE LOS CAROS, UN OBJETIVO DE FÁBRICA

Características técnicas

Motor

Ubicación delantera longitudinal. 8 cilíndros en V. Cilindrada 4.785 cm3 Potencia 185 HP a 4.500 rpm.

Transmisión

Trasera. Caja de 3 velocidades sinccronizadas y MA. Embrague tipo monodisco seco.

Dirección

De potencia

Frenos

Sistema doble de freno hidráulico, con circuitos separados para frenos delanteros y traseros. Compensación automática de desgaste de cintas. Dimension de las campanas: Adelante 11" x 2.5" Atrás: 11" x 2"

Suspensiones

Delantera: De tipo independiente de paralelogramo deformable, con resortes espirales, amortiguadores concéntricos y rótulas esféricas. Barra estabilizadora antirrolido con bujes de goma.
Trasera: Diseño asimétrico con eje trasero fijado por delante del centro del elástico. Elásticos semielípticos de hojas extralargas

Rodado

7.75 x 14" (4 telas)

Colores

Verde musgo, Oro azteca, Beige Sahara, Aguamarina, Blanco, Negro, Amarillo, Gris acero, Gris plata y Rojo

Capacidades y dimensiones

Largo total 5.100 mm Altura 1.400 mm Ancho 1.900 mm Trochas delantera y trasera 1.480 mm Entre ejes 2.950 mm

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Oscar Gálvez prueba el Fairlane
Revista El Gráfico Nro 2626. Febrero de 1970

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Por Gustavo Ernesto López

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