| El Renault 4L satisface las necesidades de varias categorías de automovilistas por sus diversas posibilidades de empleo. Tiene todas las características de un automóvil, de una rural y aparte de su economía, es un vehículo apto para viajar a "campo traviesa". He ahí la razón de su éxito.
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Estética
El 4L es un vehículo esencialmente funcional y por tanto es lógico que su carrocería denote una falta total de formas y ornamentos que sólo sirven para abonar un aspecto exterior espectacular. Con todo, el diseño es armónico y agradable. 
Una agradable sorpresa fue la prueba de frenos. Los encontramos fuertes y progresivos, sin duda los mejores frenos montados en vehículos utilitarios
Capacidad
Decididamente la capacidad de pasaje y carga, conjuntamente con el confort de marcha, son los aspectos más sobresalientes del 4L. Cuatro personas se ubican, con toda comodidad, así como su equipaje.
Los asientos de aspecto y construcción extremadamente sencillos, son perfectamente anatómicos y no cansan, aunque el viaje dure varias horas. El delantero es regulable y el trasero se puede retirar fácilmente para aumentar el plano de carga. Este es suficientemente amplio como para ubicar el equipaje de todo el pasaje sin dificultad. Tal vez sería conveniente una mayor inclinación del respaldo trasero, lo que haría más cómodos los asientos y evitaría que pasajeros de gran estatura tocaran el techo con sus cabezas en movimientos bruscos del coche.

La extrema sencillez del tablero no impide que encontremos en él todo el instrumental necesario para una buena conducción. En la caja del velocímetro se reúnen también todos los controles de los accesorios Las puertas, la altura y la forma de los asientos hacen del 4L uno de los autos de más fácil ascenso y descenso. La puerta trasera de grandes dimensiones simplifica las maniobras de carga, pero debemos objetar la incómoda posición de la manija (debajo de la defensa trasera), y el sistema, sencillo en demasía, para mantenerla abierta. Creemos que un soporte de fijación automático simplificaría la operación y no incidiría en el precio... Lo mismo para el capot, en el que a pesar de ser más sencillo, molesta tener que destrabar y colocar el soporte (que generalmente está sucio de grasa).
La rueda de auxilio tiene un sostén, accionado por un tornillo, que la fija por debajo (y por fuera), del plano de carga trasero. Esta ubicación permite que no ocupe un precioso lugar en el interior pero la expone a recibir todo el polvo y barro que levantan las ruedas, y lo que es peor, a las manos de los "amigos" de lo ajeno.

Puesto de conducción
El tablero es de una sencillez extrema. Posee una plancha opaca que corre por debajo del parabrisas, en la que están sistemadas dos ventanillas regulables para la entrada de aire frío, que reemplazan a las inexistentes aletas, pero con la particularidad de llenar los ojos de tierra al conductor y su acompañante, cuando se encuentran totalmente abiertas.
Los controles para el manejo se concentran en un bonito instrumento ubicado sobre la columna de dirección. En el cuadrante encontramos, aparte del velocímetro y cuentakilómetros, el medidor de nivel del carburante (a aguja), y las luces testigo de carga de la dínamo y temperatura, que se mantiene encendida hasta que el motor haya alcanzado la temperatura de normal funcionamiento.

La tenida es más que buena en cualquier camino y a cualquier velocidad, salvo el rolido, el auto tenía una perfecta adherencia al piso y doblaba sin ninguna dificultad En la parte exterior de la caja encontramos, a la izquierda las llaves del limpiaparabrisas, el soplador de la calefacción y el control general de luces. Sobre la derecha una enorme luz roja indica la inexistencia de presión de aceite. Sobre la barra de dirección hay dos palanquitas, una controla el cambio de luces y la doble bocina y la otra el indicador de giro (el que no posee retorno automático). En el centro del tablero encontramos la dura palanca de cambios y debajo el complicado pero efectivo sistema de calefacción, sobre el que está montado el cenicero. A los costados de éste hay dos prácticas bandejas portaobjetos que reemplazan a la guantera, el freno de mano y el botón del lavaparabrisas.
 Los pedales, de reducidas dimensiones, son suaves de accionar, pero el acelerador nos resultó incómodo luego de varias horas de manejo.
La posición del conductor es extraordinariamente cómoda, sobre todo por la disposición erguida del asiento, la buena ubicación del volante y la enorme visibilidad, en todos los sentidos, que ofrece el 4L. La única molestia en este sentido la causa la baja ubicación del espejo retrovisor, fácilmente solucionable si se acorta el soporte, para una mejor visibilidad.

Impresiones de manejo
En la marcha, los elementos mencionados anteriormente y la suavidad de los controles ofrecen un manejo seguro, de dominio total. El conductor ve los extremos del auto, y en todo momento los controles responden “nerviosamente” a cualquier maniobra. Esto lo hace particularmente ágil en el tránsito.
La tenida es más que buena, en caminos de tierra, en el barro, en caminos lisos o muy desparejos, en la lluvia, en todos el coche mantuvo una adherencia total al piso.

Como buen auto utilitario el 4 L no tiene formas de chapa o cromados superfluos. Con todo, posee un diseño armónico y agradable  
La enorme puerta trasera hace muy fácil la maniobra de carga del amplio baúl
En las curvas esperábamos, tratándose de un “tracción delantera”, una mayor tendencia al subviraje que la que acusó el 4L. También temíamos por la diferencia de distancia entre ejes, casi 5 cm mayor en el lado derecho, pero aparte de un marcado rolido, el coche doblaba invariablemente bien cualquiera fuera la velocidad. La dirección es sumamente suave y precisa, y responde rápidamente a cualquier movimiento del volante.
El motor es de una increíble elasticidad, y con un uso adecuado del cambio, se puede obtener una performance sobresaliente. En primera y segunda se muestra lo suficientemente "brioso" como para salir de cualquier situación peligrosa. El embrague, de suave y progresiva acción, soportó las peores pruebas sin dificultad.
 En cambio lo encontramos duro e impreciso, pero muy bien relacionado para explotar al máximo las posibilidades del motor. Muchos propietarios del 4L desean una cuarta velocidad, pero nosotros creemos (y las tablas lo demuestran), que con la elasticidad del motor y el uso del cambio, se hace absolutamente innecesario. La velocidad máxima de casi 110 km/h nos parece adecuada para el vehículo, sobre todo teniendo en cuenta que puede ser mantenida indefinidamente.
Una agradable sorpresa fue la prueba de frenos. En todos los casos, a lo largo de la dura experiencia, se mantuvieron potentes y progresivos. En ningún momento notamos recalentamiento y la trayectoria fue firme y perfectamente recta. Sin lugar a dudas es el mejor freno montado en vehículos utilitarios. El consumo se mantuvo, como era de esperar, en guarismos muy bajos.
La suspensión merece un capítulo aparte. El 4L ofrece un excelente confort de marcha debido a una suspensión que aísla totalmente a los pasajeros de las irregularidades del camino. La aireación interior es suficiente, pero no entendemos por qué en los cristales de las puertas delanteras se desplaza la mitad posterior hacia adelante, enfriando a los pasajeros de atrás y no beneficiando en nada al conductor. En todo caso nos parece más lógico que sea la mitad delantera la que corra. También desearíamos una mejor aislación térmica en el torpedo, ya que pasa el calor del motor a la cabina, y en verano no es precisamente lo más recomendable.

Conclusiones
Pensamos que el 4L tendrá cada vez más éxito en el futuro, ya que es un vehículo extremadamente funcional, que se adapta perfectamente para el comerciante, el padre de familia, el corredor, el viajante, y por ser uno de los pocos vehículos con los que se puede viajar a "campo traviesa", también se adapta al hombre de campo.
Por Horacio Casares
Fotos J.C. Piña |


 
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1964 |
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Sedan 4 puertas |
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2.932 Km |
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4.959 Km |
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2.018 Km |
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F80063 |
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Nro 5.006.177 Serie 46.336 / 06.362 |
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Goodyear 145 x 330 / 145 x 13 |
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YPF Súper |
VELOCIDAD MÁXIMA 107.000 Km/h
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2.0 s |
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2s 4/5 |
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5.0 s |
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6.0 s |
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10.0 s |
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13s 3/5 |
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20s 2/5 |
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28.0 s |
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35.0 s |
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6.5 l / 100 Km |
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9 l / 100 Km |
Medido con equipo Frarno
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5.2 m |
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16.9 m |
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28.4 m |
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40.9 m |
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52.9 m |
(*) Incluye tiempo de reacción de un conductor normal calculado en 0.7 segundos
ERROR DEL VELOCÍMETRO (Km/h) |
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Velocidad real |
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36.4 |
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53.9 |
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75.8 |
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93.7 |
FRECUENCIA DEL LIMPIAPARABRISAS
54 Oscilaciones por minuto
 La capacidad es, junto al confort de marcha, el valor de mayor ponderación en el 4 L. Como vemos, las puertas facilitan el acceso al interior, donde los bien diseñados asientos prometen un viaje confortable



Vea también 
Road Test del IKA Renault 4 L
Revista
Parabrisas Nro
68. Agosto de 1966
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