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Prueba Nro 951
Dodge 1500 - 1971
Peligroso rival para Fiat y Peugeot
Revista Automundo Nro 332. Septiembre de 1971
Publicado en Test del Ayer en Junio de 2025 |

Su origen fue el Hillman Avenger inglés. Lo siguió el Plymouth Cricket norteamericano, y ahora Chrysler Fevre Argentina incursiona en el mercado del automóvil mediano con el Dodge 1500. Los excelentes valores de tenida, aceleración, frenaje y consumo fueron las características que superaron algunos aspectos de poca funcionalidad interior. Alberto Del Priore, Héctor Juan Chevalier y Carlos Enrique Pinto vivieron largas horas a bordo del Dodge 1500 para que usted lo conozca mejor. Este es el informe
Quizá para muchos haya resultado toda una sorpresa que una empresa como Chrysler Corporation de Estados Unidos, identificada a través de su historia con automóviles de gran cilindrada y ampuloso tamaño, se volcara a la realización de un modelo correspondiente al grupo que, en nuestro país, se denominaría "mediano", o sea oscilante en los 1500 cc.
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Varias fueron las razones que determinaron esa necesidad. Una de las principales fue el extraordinario e inesperado éxito que alcanzaron en el país del Norte los modelos europeos, en especial el Volkswagen, lo que motivó un llamado a la reflexión a los fabricantes. Si realmente el nuevo "mercado de los subcompactos" se había impuesto en una forma rotunda entre el público norteamericano, qué mejor que aprovechar el momento y lanzar un vehículo encuadrado dentro de esas características.

La parte posterior es la que le otorga el parecido al Chevy. El acceso al interior se realiza con comodidad por sus cuatro puertas
Claro que tampoco era cuestión de ponerse a diseñar un vehículo totalmente nuevo con los consiguientes trastornos que ello acarrearía: incremento en los costos y una demora que podría haber sido excesiva, dada la urgencia que imperaba para ingresar en ese mercado. Por ello, se optó por un modelo prácticamente idéntico al que produce la Chrysler United Kingdom de Inglaterra y que logró una notable aceptación en las Islas Británicas: el Hillman Avenger, qué fue rebautizado como Plymouth Cricket.
Casi al mismo tiempo, los estudios de marketing realizados en nuestro país determinaron que las preferencias del público se volcarían en los próximos años, al coche "mediano"; sector en el cual rivalizaban solamente dos marcas: Fiat y Peugeot. Quien se animara a terciar en la discordia tendría grandes posibilidades de compartir los honores con las dos marcas tradicionales y, por supuesto, la seguridad de ganarle de mano a la competencia. Fue así como Chrysler decidió integrar a su línea de productos el Dodge 1500 que, en definitiva, no es otra cosa que el Hillman Avenger inglés o el Plymouth Cricket norteamericano con algunas leves diferencias.

En las curvas mostró poco rolido

Foto coloreada por IA Grok
Carrocería
La carrocería es del tipo autoportante. Su rigidez estructural está provista por sólidos zócalos longitudinales,
donde apoyan los pilares centrales. y los paneles externos ayudan para que el conjunto no pierda rigidez, aun frente a las más exigentes solicitaciones. En general, los espesores de la chapa utilizada en la construcción son similares a los de los vehículos grandes de Chrysler; algo que le confiere mayor solidez y, por ende, seguridad.
El diseño exterior está perfectamente logrado, resultando sumamente agradable a pesar de no contar con una personalidad definida. Si fuera necesario buscarle un parecido, se diría que es muy similar a la línea Chevy de General Motors, a tal punto que en Santa Teresita, una de las localidades que AUTOMUNDO tocó en su extenso viaje con el Dodge 1500, un niño de unos cinco o seis años comentó con su padre: "Oia, papá, mira que Chevy chiquitito!"
La similitud se hace más evidente en la parte trasera, donde la línea remata en una cola semi-fast back, integrada por una amplia luneta trasera y un baúl donde el espacio no es precisamente lo que falta. La prueba concluyente de su origen europeo la da, en el primer golpe de vista, la sobriedad de su terminación exterior.

En las pruebas realizadas por Automundo quedo en evidencia el buen comportamiento del auto. El frenaje es eficiente y sin tendencia a desplazamientos laterales
Los cromados fueron afortunadamente reducidos a su mínima expresión sin que por ello el conjunto pierda elegancia. La parrilla de plástico negro aloja en sus extremos los dos faros rectangulares y las luces de posición se ubican en el paragolpes delantero. Toda la ornamentación identificatoria se reduce a un pequeño emblema en la parrilla y una pequeñas chapitas con el nombre y modelo del auto en los guardabarros y cola. El diseño de las llantas, con cuatro rayos en forma de cruz y el cubremazas integral, le otorga cierto aire deportivo.
El capot abre hacia atrás, lo que tomando como base una elemental razón de seguridad provocó un comentario desfavorable a pesar de que una doble traba impide que pueda abrirse durante la marcha. Tampoco tiene traba interior, algo que junto con la tapa del tanque de nafta que no posee cerraduras, sin duda merecerá los plácemes de los amigos de lo ajeno y la reprobación de los propietarios expuestos a cualquier sorpresa desagradable.
En el caso de una reparación o de operaciones de mantenimiento, el vano motor permite trabajar con comodidad dada su amplitud. Esta característica se da asimismo en el baúl, de 400 dm3 de capacidad, donde la rueda de auxilio se aloja bajo una alfombra de goma en un recinto "ad hoc". El auto viene equipado con un crique de tijera de accionamiento preciso, pero con una cabeza oscilante que hace que si no se lo apoya en los lugares destinados a ese efecto, se corra el riesgo de que pueda resbalar dejando caer el auto cuando está levantado.
La parte inferior delantera está protegida por un sólido blindaje; una inteligente medida que no todas las fábricas han tenido en cuenta.

Interior
En este aspecto el Dodge 1500 presenta uno de sus puntos más débiles. Muchos tornillos a la vista en el tablero y, observando la guantera por dentro, da la impresión de que estuviera sujeta por ganchos de máquina de abrochar.
Pero mejor es ir por partes y comenzar por el acceso, que no ofrece dificultades, resultando tan eficaces como novedosos y cómodos los sistemas de apertura y traba de puertas, tanto adelante como atrás. Ubicándose en el asiento del conductor, se tiene cierta sensación de incomodidad en virtud de la discutible posición de manejo; característica de típica extracción yanqui, ya que los asientos delanteros tienen muy poco recorrido y no son reclinables. Un individuo de estatura algo más que mediana frente al volante no tendrá más remedio que viajar encogido y hasta es probable que sus piernas choquen con el volante.

El interior ofrece un tablero completo y de fácil visión; pedalera de buena disposición y palanca al piso. Empero los asientos no reclinables y de poco recorrido tornan discutible la posición de manejo
Por la altura del asiento, y su corta distancia al tabique que separa el habitáculo del motor, el copiloto se verá invitado a sentarse "tipo colegial" y más de una vez se golpeará el tobillo con la palanca que libera la traba del asiento.
Atrás la situación no mejora mucho, y a un respaldo demasiado vertical se agrega un asiento muy corto. Por razones de fuerza mayor y el hermoso pantano en que se transforma la ruta nacional N° 11 cuando llueve, los testers de AUTOMUNDO se vieron obligados a pernoctar dentro del auto y aseguran que para la próxima llevarán un masajista en el baúl.
Desde el asiento del conductor, la visibilidad es buena, tanto hacia adelante como hacia atrás, ya que la unidad estaba equipada con un retrovisor externo. Lamentablemente, el espejo interno no cuenta con el útil
dispositivo "día-noche" que permite evitar el encandilamento.
El volante, con dos rayos paralelos y comando de bocina central, permite una buena visibilidad del tablero de instrumentos, bastante completo. Este consta de cuatro elementos circulares, en el primero de los cuales se encuentra el indicador de combustible, el voltímetro y los testigos de giro hacia la izquierda y de luces altas. Este, por su excesiva luminosidad, resulta molesto cuando se viaja un tiempo con las luces altas encendidas. Aquí es donde se nota la falta de un reóstato que permita graduar la intensidad de las luces del tablero.
El segundo cuadrante es el misterio del Dodge 1500, ya que no indica absolutamente nada. Eso sí, tiene una escala muy bien hecha con dos zonas de peligro pintadas de rojo, pero no cumple función alguna. Es el alojamiento ideal para un inexistente cuentarrevoluciones.
A su lado se encuentra el velocímetro y el odómetro totalizador. En el último círculo se hallan el indicador de temperatura y los testigos de presión de aceite y giro a la derecha. A su lado dos teclas demasiado juntas accionan una las luces y otra los limpiaparabrisas. La proximidad de estos dos interruptores puede llegar a resultar peligrosa, ya que en más de una oportunidad quienes condujeron el auto oprimieron equivocadamente la tecla que no debían. Mejor no pensar lo que podría suceder si en un camino sinuoso se intenta accionar el limpiaparabrisas y por error se apagan las luces, cosa que sucedió, pero afortunadamente en una larga recta.
El cambio de luces se efectúa por medio de un pedalín ubicado en el piso, un poco más abajo del lavaparabrisas, como en la mayoría de los autos de origen norteamericano. En los días lluviosos, la visibilidad está asegurada por eficaces -limpiaparabrisas de dos velocidades, que ofrecen una zona de barrido amplia cumpliendo a la perfección su cometido.
La radio es de una sonoridad excepcional y tiene una potencia de recepción excelente, aun estando a una gran distancia de la emisora. Como ejemplo se puede citar que en pleno centro de Buenos Aires se pudo captar a la perfección una radio de Mar del Plata. El sistema de ventilación y calefacción también merece opiniones favorables, y los difusores de aire orientables proveen buena aireación del habitáculo, incluso con las ventanillas cerradas.
En el Dodge 1500 se hace notar la ausencia de una bandeja portaobjetos debajo del tablero, habitual en los últimos modelos de autos de producción nacional. La única solución para guardar documentos y otros objetos pequeños es la guantera que tampoco es generosa en amplitud. Por último, en las pruebas de filtraciones a que fue sometido, demostró ser impermeable, tanto al agua como a la tierra, y a pesar de haber circulado varias horas bajo la lluvia, no se registraron entradas de agua ni en el habitáculo, ni en el baúl. ni en el motor. 
De líneas estilizadas, bastante similares al Chevy, El Dodge 1500 aparece agradable a la vista. Su aspecto se complementa con un excelente andar y rendimiento en todo tipo de caminos. Sin duda, el auto era muy esperado. La curiosidad de la gente se manifestó en cada paso
En marcha
Como la mayoría de los modelos nacionales, el Dodge 1500 está equipado con una traba de dirección combinada con la llave de contacto. El arranque es instantáneo, aún con el motor frío, para lo cual es imprescindible utilizar el cebador. Una vez en marcha se nota una cierta tardanza en alcanzar la temperatura normal de funcionamiento.
La pedalera está muy bien dispuesta y sería digna de complementarse con un asiento de conductor más cómodo. Como el freno y el acelerador se encuentran a un mismo nivel y cercanos entre sí, los exquisitos de la conducción no tendrán inconvenientes para efectuar el "taco y punta", aunque la disposición de los de los pedales es ideal para hacer "suela-suela".
Cuando intenta ponerlo en movimiento, el conductor puede recibir una sorpresa, ya que la marcha atrás se ubica cercana a la primera velocidad y es fácil confundirlas. El recorrido de la palanca de cambios no es el ideal en cuanto a precisión, ya que en el cambio de segunda a tercera es necesario desplazar la palanca hacia la derecha, por lo que un conductor acostumbrado a que ese desplazamiento se efectúe en forma automática (como en la mayoría de los autos con disposición en "H" puede equivocarse y poner primera en lugar de tercera.

El Dodge 1500 se reveló como excelente barrero Para quien no está acostumbrado, la dirección puede parecer demasiado celosa (tipo Karting) dado que al menor movimiento del volante las ruedas ya giran, pero una vez que se le toma la mano a esta característica se comprueba su practicidad, sobre todo para circular en el tránsito veloz y en las maniobras de estacionamiento.
En el comentario general, se escucha decir frecuentemente que el motor del Dodge 1500 es el mismo del Siam Di Tella, lo que es totalmente inexacto, ya que la planta motriz que lo equipa pertenece al grupo llamado "supercuadrado"; es decir que el diámetro del cilindro es superior a la carrera del pistón.
Las medidas del Dodge son 86,1 x 64,3 mm, mientras que en los veteranos Di Tella eran 73,02 x 88.9 mm. La única relación que existe entre ambos es la similitud del cubreválvulas y de sus respectivos carburadores y el hecho de que los dos nacieron en la misma planta de Monte Chingolo.

Pasó por donde muchos no pasaron, y se quedó donde quedaron hasta los más pintados. Entonces se apeló a los oficios del famoso caballito criollo
Este es un prejuicio que es necesario desterrar, a pesar de que las prestaciones son totalmente diferentes, lo que es perfectamente comprobable conduciendo el Dodge 1500. La respuesta al llamado del acelerador es inmediata y se traduce en un pique que, sabiendo aprovechar la caja, seguramente dejará atrás una secuela de comentarios favorables, sobre todo por parte de conductores de autos de similar cilindrada. Ello, sumado a la ductilidad de la dirección, hace que se pueda mantener una conducción ágil en el tránsito de los grandes centros urbanos y resulta difícil no caer en la tentación de circular serpenteando entre autos y colectiva.
Al mismo tiempo, el motor demuestra poseer una elasticidad notable, siempre y cuando esté correctamente puesto a punto, ya que si se halla avanzado el pistoneo será inevitable. En la ruta, se puede mantener una velocidad crucero de 120 / 130 kilómetros por hora, a pesar de que si se lo lleva a fondo (142 km/h) el motor no acusa el esfuerzo y se mantiene perfectamente refrigerado aún en condiciones extremas.
En este terreno es donde más se llega a valorar la respuesta del motor ya que, aún en cuarta, la "reprise" permite salir airoso de situaciones algo comprometidas. En un caso extremo, se puede recurrir a la tercera donde se volverá a poner de manifiesto la muy buena aceleración del auto: Claro que todo ello no tendría mayor valor si no se lo complementara con buenos frenos, y esa es otra de las grandes virtudes del Dodge.
En primer término, será necesario acostumbrarse a la falta de servo, pero ejerciendo la suficiente presión sobre el pedal el auto se detiene en poca distancia (ver recuadro) y no manifiesta ninguna tendencia a cruzarse. Aún en frenadas de emergencia, e inclusive con las ruedas bloqueadas, el auto conserva una extraordinaria estabilidad longitudinal, característica que se hace presente también circulando a alta velocidad sin que lo afecten factores externos,
como vientos o la depresión provocada por otros vehículos.
El comportamiento en los virajes es asombroso, mérito adjudicable a las suspensiones; el rolido es mínimo y en todo momento dobla en forma franca, sin vicios. En caso de desplazarse la cola, basta con levantar el pie del acelerador, corregir con volante y volver a pisar sin problemas. En una palabra, dobla una barbaridad.
AUTOMUNDO tuvo oportunidad de probarlo también en caminos embarrados y donde otros se quedaron el Dodge 1500 pasó a la perfección la prueba; si luego terminó quedando empantanado fue pura y exclusivamente porque ya el camino se había tornado imposible para cualquier vehículo de tracción simple. Se puede decir que la conducción del Dodge es un placer, posición de manejo aparte, aún circulando de noche, ya que el par de faros cumple su cometido con satisfacción.
Otra característica remarcable es el bajo consumo que permite, a velocidad crucero, recorrer cerca de 200 kilómetros con 20 litros de nafta especial. Tomando como base el ejemplo más clásico, se puede decir que un viaje de ida a Mar del Plata insume un tanque completo (45 litros), lo que representa un gasto apenas superior a los dos mil pesos viejos. 
El vano motor, reducido pero amplio al mismo tiempo. No ofrece problemas para el acceso a los órganos mecánicos más elementales
Conclusiones
Si bien presenta algunas falencias en lo que respecta al interior, las prestaciones del auto se pueden calificar como excelentes y se adaptan tanto al manejo deportivo como a una conducción más en calma cuyo caso, por supuesto, las limitaciones son casi inexistentes.
Seguramente en poco tiempo el Dodge 1500 tendrá su lugar en el mercado de los "medianos" convirtiéndose en un peligroso rival para el dominio absoluto que hasta ahora ostentaban Fiat y Peugeot en ese sector, y hasta es posible que pueda resultar una sorpresa en el terreno deportivo.
Por Alberto del Priore, Héctor Juan Chevalier y Carlos Enrique Pinto
Fotos Eduardo Del Río y Carlos Ernesto Díaz

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