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Road test de autos argentinos de mas de 10 años de antiguedad

Por Gustavo Ernesto López
. Twitter Facebook El Blog de Test del Ayer

10.000 Km en 3 días netos con Fiat Uno SCV 1500 - 1988

Parecía imposible pero lo logramos

Revista Parabrisas Nro 128. Enero de 1989

 

Prueba final del Fiat Uno SCV

10.000 Km en 3 días netos con Fiat Uno SCV 1500
Los tres Fiat Uno trepando rumbo a Abra Pampa para luego arribar a La Quiaca. Camino duro y muy poceado

  • Más de 10.000 kilómetros recorridos en todo tipo de caminos y climas
  • En sólo 71 horas 42 minutos de marcha neta
  • A un promedio general de 142.119 km/h
  • Uniendo 16 provincias argentinas
  • Con un consumo de 11.61 litros cada 100 km u 8.61 km/litro
  • Parabrisas y los Fiat Uno cumplieron con el objetivo propuesto. A las 21.30 horas del 7 de junio las unidades ingresaban a la sede central del ACA, en Buenos Aires

Había llegado la hora de concretar un evento de este tipo. La idea me daba vueltas en la cabeza y empecé a garabatear los primeros borradores. El objetivo -aprovechando la geografía de nuestro país- era cubrir 10.000 kilómetros en sólo tres días de marcha neta y utilizando el menor tiempo total que fuera humanamente posible entre la largada y la llegada a Buenos Aires.
Con la complicidad de Jorge Augé -fanático de este tipo de pruebas- el proyecto tomó cuerpo. Faltaba sólo la parte más importante: ¿qué empresa automotriz asumiría el riesgo? Porque debía ser un operativo frontal, sin tapujos ni misterios. Salían tres autos de Buenos Aires y debían llegar al mismo lugar una semana más tarde. ¿Y si alguno se quedaba en el camino?. La posibilidad existía, y los que conocemos y amamos los autos, sabemos que a veces, partes vitales se fatigan sin remedio.
Tenía que ser un auto ágil, con una velocidad tope superior a los 160 km/h, que nos permitiera ganar tiempo en las larguísimas y desoladas rectas de la ruta elegida para establecer promedios del orden de los 150-155 km/h.
Veinte días antes de la partida en una reunión con el Dr. Armando Amasanti (Director General de Sevel Argentina S.A.), expliqué los pormenores sin obviar los riesgos. Unos segundos más tarde, al terminar mi exposición y tras un breve silencio analítico, el proyecto estaba aprobado: "Consigan los tres autos y pongan manos a la obra", fue su última frase.


Comitiva en la largada. Autoridades del A.C.A. y altos directivos de Sevel junto a los "choferes"

Los aprestos

La etapa de las carpetas y los informes, quedaba atrás. Ahora había que trabajar sobre el operativo. El Departamento de Experiencias a cargo de Justo Barboza recibió tres flamantes unidades Fiat-Uno. En un fin de semana recorrieron 2.000 kilómetros en distintos turnos y cada probador hizo su planilla de informes. Todos estaban en orden y listos para encarar 10.000 kilómetros a fondo. Algo así como un año en tres días.
Sólo eran necesarios tres parabrisas laminados (o triples) para evitar desagradables sorpresas con temperaturas bajo cero, protectores de cárter considerando el estado del camino a La Quiaca, dos ruedas armadas de auxilio por auto, faros suplementarios con refuerzo de instalación eléctrica y una inspección en profundidad de cada una de las partes.
El vehículo de apoyo llevaría algo de combustible (por si en alguna zona no había nafta especial), bujías, filtros, correas y los auxilios extra junto a un par de parabrisas, vidrios laterales (ante la posibilidad que alguno quedara ruedas para arriba) y amortiguadores. En realidad nada de eso hizo falta a excepción de un par de litros de nafta para mi propio auto cuando por "hilar fino" me quedé sin combustible a 2.000 metros de la YPF de Puerto Madryn, provocando la sonrisa maligna de mis compañeros reabastecidos en Sierra Grande.
Para evitar suspicacias, se utilizó una Regatta Weekend-2000 que a la vez fue probada al mismo ritmo (aunque fuese 15 km/h más veloz) durante todo el trayecto. Al comando de esa unidad iban Barboza y Guillermo, uno de los mecánicos de Experiencias de Sevel.
El viernes 27 de mayo, los Fiat-Uno blanco, rojo y celeste, estaban inmaculados, listos para ser llevados al ACA e iniciar poco antes de la medianoche del 30 de mayo, el recorrido previsto.

10.000 Km en 3 días netos con Fiat Uno SCV 1500

El grupo humano

Cuando encaramos este proyecto, sabía que uno de los puntos más delicados sería el aspecto humano. Como en las regatas largas, hay que saber elegir el equipo para evitar fricciones que en la mayoría de los casos terminan a las trompadas o poco menos.
Convivir en el habitáculo de un auto no es fácil. Se lo puede imaginar cualquiera. El que va sentado a la derecha debe tener plena confianza en quien maneja y a la inversa cuando se cambian los roles. Una semana de comer juntos, dormir en "pareja", compartir el mismo baño, obliga a una comunión de caracteres entre los integrantes del grupo.
Descartado Jorge Augé, que por sus funciones no podía faltar una semana de Buenos Aires, quedaban por elegir cinco "choferes" de largo aliento, que no tuvieran antecedentes de convivencia complicada.
Como nos conocemos desde hace más de 25 años, mi compañero estaba cantado: Rodolfo "Mono" o "Pocho" Pisani (42). Con él aprendimos juntos el punta y taco y el derrape controlado en la curva del Zubizarreta en la plaza Devoto. Viajamos juntos en los road-tests y es de absoluta confianza tras el volante.
Faltaban los otros cuatro. Jorge "Urraca" Maggi (47), Campeón Argentino 86/87 de Turismo-Pista, tenía que ser uno. Muchos años de conocerlo me lo indicaban como el hombre justo, no sólo por ser un eximio "rutero", sino porque sabe lo que hace. Además tiene un carácter tranquilo, que se amoldaba al grupo, todos conocidos en mayor o menor grado. A su lado, Carlos "Negro" Neira (46). Hicieron una pareja perfecta que se dedicó a pergeñar maldades a lo largo de todo el camino, como para matar las horas tediosas.
Los dos restantes serían Mario "Gringo" Albonetti (38), esporádico corredor de rally y cordobés que todavía le está agradeciendo a Jorge Augé que no haya podido ir y Juan Pablo "Jean Paul" Vignau (38), colaborador de "Parabrisas", navegante de rally y conductor responsable. Ambos sin antecedentes de desequilibrios emocionales o psíquicos conocidos.
La elección no podría haber sido mejor. Y en eso todos estuvimos de acuerdo, un par de días después del arribo a Buenos Aires, cuando llegó el momento del balance.

10.000 Km en 3 días netos con Fiat Uno SCV 1500
Fondo de estancia patagónica en la zona de Güer Aike, a escasos kilómetros de Río Gallegos, 2.578 km, de Buenos Aires, en una sola etapa

El gran protagonista

Lo acontecido en el recorrido, comienza a continuación de estas líneas a modo de prólogo. Allí, Carlos Neira, desmenuzó los 10.000 kilómetros tramo a tramo, para que el lector viva junto a nosotros las emociones, el cansancio, el aburrimiento y la satisfacción de haber alcanzado nuestro objetivo.
Pero merecen un párrafo aparte los tres Fiat-Uno SCV (1.500) que no se quejaron nunca, que no pidieron clemencia y que respondieron con la misma eficiencia viajando en largas rectas en bajada a más de 180 km/h como a 3.900 metros de altura sobre el nivel del mar.
Porque fueron 10.000 kilómetros sin respiro, con el pie derecho cansado y dormido por presionar el acelerador y el cuenta vueltas siempre por encima de 5.000 rpm en quinta. Tirando cambios a 6.000 rpm para no perder ni una décima en los procesos de aceleración. con frenadas exigidas, doblando "como se venía" en los curvones. Pisando en el ripio por donde se podía y dejando
llantas con forma de "ocho" sin que se mortificaran los elementos de suspensión.
Una exigencia tremenda que habla mucho y bien de los progresos de la industria automotriz nacional y en especial, de este Fiat-Uno a punto de presentarse en sociedad.
Dentro de un par de meses, vendrá el road-test donde evaluaremos punto por punto las virtudes y defectos de este Fiat de dos volúmenes pariente cercano del Duna.
Estos 10.000 kilómetros, sin embargo, dejaron establecida su confiabilidad, alta performance, bajo consumo y robustez. Que sirva como adelanto.

10.000 Km en 3 días netos con Fiat Uno SCV 1500
Los tres Fiat-Uno con fondo de locomotora a vapor del ramal a Río Turbio

La satisfacción de cumplir

El hombre se propone metas constantemente, pero el momento más feliz es cuando se alcanzan. Cuando llega la concreción de lo que hasta ese momento era un proyecto. Esa misma alegría la sentimos todos cuando a las 21.13 horas del 7 de junio pasado, los tres Fiat-Uno (el mío con una falla debido a un gliceur tapado) ingresaban al ACA por la esquina de Libertador y Tagle. Muchos creían que no era posible. Otros suponían alguna maniobra con el "manejo" de los horarios. De ahí que certificamos nuestros arribos con escribanos a los puntos más distantes. El equipo de Parabrisas sabía que era posible. Y teníamos razón. Luego de recorrer 10.000 kilómetros y una "yapa" de 190 kilómetros, establecimos un promedio de 142,119 km/h en un tiempo total de 71 horas 42 minutos. ¡18 minutos menos de lo previsto! Nos queda una duda, que tampoco nos importa disipar, nacida de una pregunta de Rafael Balestrini en la llegada: "Ché, Colorado... ¿esto no será un récord mundial en ruta abierta...?". Lo único que importa es el cartel ubicado al pie del improvisado podio donde regamos con champagne a todos los que esperaban nuestro arribo.
OPERATIVO "10.000 KILÓMETROS EN TRES DIAS NETOS" - MISIÓN CUMPLIDA.

Carlos F. Figueras

Crónica de 10.000 kilómetros

10.000 Km en 3 días netos con Fiat Uno SCV 1500
Retorno en la tarde norteña. De La Quiaca, en busca de Salta durante la cuarta etapa

Los tres Fiat-Uno SCV esperaban a quienes seríamos sus tripulantes por una semana, prolijamente ordenados en la entrada del Automóvil Club Argentino en la avenida Del Libertador. El presidente del club, César Carman, altos directivos de Sevel Argentina (Dr. Amasanti, Álvarez Tato, Bordeu, Perkins, Baistrocchi y Canizaro), Colegas, fotógrafos, amigos y nuestras sufridas mujeres, desafiaron el frío y nos acompañaron en la partida.
Hombres y máquinas, en esa primera aproximación nos mirábamos con cierto resquemor, con innegable curiosidad y con algún interrogante: "¿Cómo se portará este?": "¿Cómo me tratará éste?". Unos y otros (quien duda que los automóviles tienen alma...) sin embargo, sabíamos que tarde o temprano entablaríamos una armoniosa amistad. Había para ello, nada menos que 10.000 kilómetros por delante.

10.000 Km en 3 días netos con Fiat Uno SCV 1500
Perfil del Nro. 3 (Albonetti - Vignau), iluminado por el Sol que se esconde y la Luna de fondo

Primera etapa: El largo camino a Río Gallegos

Libertador, Pueyrredón, Autopista, Camino de Cintura, Ruta-3 y cuando nos dimos cuenta ya estábamos en el medio del campo. Una primera y agradable comprobación: la calefacción funcionaba como para que nos olvidáramos del frío exterior y las regulaciones respondían ambientando el habitáculo a la perfección. La novedad de la intercomunicación entre los tres autos (y también con la Regatta Weekend-2000 de apoyo) hizo que los primeros tramos, los del Gran Buenos Aires y luego la de los partidos vecinos, se pasaran rápidamente gracias a que la niebla -tan temida- no se hizo presente.
Dejando atrás Lobos, la Ruta-205 muestra por qué es la ideal para ir a Bahía Blanca y de ahí a la Patagonia, o al Alto Valle: camino impecable, bien marcado y muy poco transitado.
Al borde de la autonomía que otorga la velocidad máxima constante, hicimos la primera parada de reaprovisionamiento en Guaminí, a las tres de la mañana con una temperatura ambiente de tres grados bajo cero. Todavía no había una conciencia total en el equipo, ya que entre el repostamiento y los reanimantes cafés y el "al fondo a la derecha", se fueron 19 minutos, lo que hizo que el "Colorado" Figueras montara en el Uno y además en cólera. El adelanto en los tiempos calculados se había perdido, pero habíamos aprendido la lección, ya que en las sucesivas paradas las cosas se hicieron a otro ritmo.
Pasando Bahía Blanca -a la que bordeamos sin entrar, poco antes de las cinco de la mañana- en el auto Nro 1 perdimos contacto radial con el resto de la caravana, ya que los equipos de que disponíamos por gentileza del ACA tenían un alcance de 4.000 metros y los otros dos autos habían parado por una pinchadura de goma en el auto Nro 3, a cargo de Vignau y Albonetti. Esperamos un rato y cuando nos decidimos a desandar el camino ya venía la caravana a la que nos sumamos enterándonos del percance.
El amanecer nos sorprendió pasando el acceso a San Antonio Oeste, donde hacía un frío como el que no sentimos durante el viaje en ninguna otra parte: seis bajo cero. Desayuno en el ACA de Sierra Grande (con exquisita torta galesa casera...), carga de nafta y a poco entrábamos en la provincia del Chubut, dejando la de Río Negro en el límite del Arroyo Verde.

10.000 Km en 3 días netos con Fiat Uno SCV 1500
La caravana bajando rumbo a Humahuaca. El único percance, otra goma en el Nro. 3. No hubo síntomas de apunamiento... en los autos

A mediodía tuvimos en Comodoro Rivadavia el primer contacto con un concesionario, ya que la gente de Elancar S.A. nos esperaba para guiamos hasta su local de ventas, sobre la ruta, donde hicimos una brevísima parada. Los autos estacionados en batería, unas fotos, saludos y otra vez rumbo a Río Gallegos.
Al paso por Caleta Olivia, en el "Gorosito" (la colosal estatua que representa a un obrero del petróleo) nos corrió un Regatta que resultó ser de gente de la concesionaria local. Lamentablemente Figueras (que tenía el poder de la decisión para parar o no en casos no programados) se había distanciado adelante y nos limitamos a saludar y dejar el encuentro para el regreso.
A partir de Comodoro, la Ruta-3 toma contacto visual con el mar, que se presentaba de un color verde increíble. Y el camino regala a quien ya está aburrido de rectas interminables con pintorescos curveríos que reavivan el ánimo y alejan la modorra. Después, estos recreos se suceden periódicamente en el paso de una meseta escalonada a la siguiente, características de la topografía patagónica.
El camino sigue espléndido hasta el fin de la etapa propuesta. Me llamó la atención la ausencia de fauna silvestre visible desde el auto, algo que era común quince años atrás, cuando hice mis últimas incursiones por tierras patagónicas. Apenas una pequeña manadita de guanacos que se cruza allá por la bifurcación de Fitz Roy. Liebres sí, pero nada de zorros, pichel, "avestruces" y aún pumas, como entonces.
El largo ocaso nos comenzó a envolver en el irreal clima de los atardeceres australes a partir de San Julián: tierra adentro a la derecha el sol no terminaba nunca de esconderse, mientras que a la izquierda, desde el mar una Luna de película de Walt Disney, redonda y muy brillante, pulseaba por iluminar con el astro rey. Ganó la Luna cuando ya estábamos a tiro de Río Gallegos, adonde entramos a las siete y media de la noche, directo para el concesionario Argüelles & Cía.
Ahí, todos nos dimos cuenta que el programa parecía hecho por nuestras esposas (o las novias de los solteros) ya que tras una jornada de pata y pata, la farra consistía siempre en una pasada por la concesionaria correspondiente, hotel, ducha, cena y al sobre...
En Río Gallegos el miércoles fue día de descanso, utilizado para... trabajar: fotos en la ría, con las locomotoras que traen el carbón del Turbio, en la bajada Güer Aike. Lo mismo sucedería unos días después con la presunta jornada de descanso en Mendoza.

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Los Fiat Uno tapados de polvo. Atrás, el cartel de Tres Cruces a 3.700 m.s.n.m. En Salta repusimos "contacts" deteriorados y otros que fueron quedando en el camino

Segunda etapa: Desandando la Patagonia

El jueves a las seis de la mañana dejábamos Río Gallegos. Amaneció muy frío y calmo (para nosotros digo amaneció, porque para el sol faltaba entonces un buen rato...). Sorteamos las primeras cuestas entre mesetas sin problema de planchones de hielo, algo que ya nos anunciaba el tránsito de camiones, que en esos casos paran. Pero más adelante, de Comandante Luis Piedrabuena a Tres Cerros, pasando por San Julián, nos acompañó la nieve cayendo suavemente o depositada en las blanqueadas banquinas. El promedio, sin embargo, crecía sin cesar. En esas circunstancias nos sorprendió la tenida de los autos calzados con Pirelli-P4, a las que no tuvimos que bajarles las 30 libras de presión indicados para piso seco.
En Comodoro nos estaban esperando los de Francomodoro, el concesionario Sevel, que nos indicaron la entrada a su ciudad y que sin que cayéramos en la cuenta, nos "secuestraron" en caravana paseándonos por el centro y haciéndonos estacionar enfrente del local de ventas para realizar tomas para los periódicos locales y la televisión. El retraso que esto significó en nuestros planes para el día, hizo que a partir de ahí, la cosa fuera más a "cara e'perro", cosa de llegar a una hora lógica a Santa Rosa de La Pampa, nuestra meta inmediata.
Ya uno se estaba acostumbrando bien a la temática de hacer kilómetros buscando una meta. Atrás fueron quedando Trelew (en el oasis del Valle del Río Chubut) y los accesos a Puerto Madryn y Puerto Pirámides, luego Sierra Grande (convertida en una gran ciudad de apenas un caserío que era veinte arios atrás) y San Antonio Oeste. Por General Conesa, donde hicimos nafta, se vino la noche -siempre lloviendo por más de 1.200 kilómetros- y sin novedad seguimos desandando el camino hasta La Pampa, va que en La Adela, dejaríamos el conocido camión del viaje de ida, para "subir el mapa" por las rutas 154 y 35 rumbo a la capital de la provincia de los caldenes.
Poco antes de la llegada, Figueras anotició por radio que estábamos cumpliendo con un promedio superior a las estimaciones, rebasando generosamente la media de 150 km/h. Apenas pasadas las nueve de la noche, y con diferencia de minutos fueron arribando a la rotonda de entrada de Santa Rosa los tres vehículos. Allí nos esperaba un equipo del concesionario Rouco y Cía., que nos guió hasta su local, donde quedaron los vehículos mientras nosotros nos fuimos a comer carne vacuna, para resarcirnos de nuestra aventura patagónica. Después a la confortable cama del Hotel Cafulcurá.

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ACA de La Quiaca. Allí nos esperaba el escribano que certificó el arribo al límite con Bolivia

Tercera etapa: Rumbo al trópico

El viernes salimos pasadas las siete para seguir viaje al norte. El día se presentaba radiante, aunque la mañana estaba muy fría. A las ocho y media, desde el auto 3, llegó por el éter la tonada característica del "Gringo" Albonetti que nos daba la bienvenida a su provincia: Córdoba. Entramos por Huinca Renancó y seguimos trepando por el hilo de la plomada que asemeja la ruta en el mapa. Pasando Vicuña Mackenna, donde refuelamos, desde el rojo auto 2, "Pocho" Pisani nos invitó a todos a celebrar la mitad del viaje: con las luces de las balizas y el sonar de las bocinas la caravana festejó la llegada de los 5.000 kilómetros, sin novedad. Un par de gauchos que iban al paso de sus pingos alambre por medio, no miró sin entender.
Ya habituados a otra dimensión en tiempo como en espacio, apenas un rato después estábamos circunvalando Río Cuarto, a la que volveríamos a tocar tangencialmente cuatro días después en la última jornada de marcha hacia Buenos Aires.
En la bifurcación de Los Cóndores tomamos por la derecha y atravesamos Almafuerte y a su salida, en el Dique de Piedras Moras estaba -con vehículos dispuestos para auxilio, como en rally- el concesionario de Embalse, Gioner Automotores, a quien saludamos agradeciendo la gentileza y seguimos viaje, afortunadamente sin necesitar ningún tipo de asistencia.
Nuestro guía en la provincia mediterránea, Albonetti, recomendó cruzar de José de la Quintana a Alta Gracia, para seguir de allí a Córdoba, vía Falda del Carmen y Autopista de Carlos Paz a la capital, ya que el camino de Alta Gracia a Córdoba está muy pesado por arreglos. Lo hicimos y nos encontramos con la sorpresa que también el de Falda del Carmen está en construcción con tramos de ripio y desvíos. "Y yo que sabía..." dijo el interfecto, "Hace meses que no paso por acá...".
En Córdoba, sin embargo, el local se rehabilitó, porque nos llevó por un atajo para salir a Jesús María: la ruta del Chateau, luego el Camino a Pajas Blancas, avenida Japón y de allí a la "histórica" por la ascendente Ruta Nacional 9. En Jesús María cargamos salames, pan casero, nafta y una insípida bebida que los lugareños llaman "agua mineral" y que se fabrica tanto en Chascomús como en Capilla del Monte, pero que posee una sola e importante cualidad: no da sueño.
Es que hace falta estar bien despierto para atravesar el desierto del sur santiagueño, el que sólo se alegra con alguna chacarera en las radios locales, donde se salpica el quechua con el castellano, con alguna treta (ver recuadro de apostillas) que ayude a sobrellevar las largas rectas que atraviesan los campos salinosos con flacos piquillines y espinillos por toda sombra. Hacía calor, por lo menos para nosotros, veteranos de dos jornadas en la Patagonia y amanecidos en la fría planicie pampeana.

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Los tres Uno en la cinta de asfalto rumbo a San Rafael

A Santiago del Estero llegamos divididos en dos grupos: por un lado los "Uno" blanco y colorado, que entramos atravesando el centro; por el otro, el celeste y la Regatta, que rodearon la ciudad madre de ciudades y siguieron su marcha después de hacer nafta. Nosotros esperábamos en el ACA del centro haciendo varios intentos por establecer contacto radial con los otros, cuando alguien que venía de Tucumán nos informó que había visto pasar un "auto igualito" al nuestro, hacía rato, en sentido contrario. Salimos precipitadamente y en Termas de Río Hondo ya tomamos contacto radial.
En San Miguel de Tucumán, la entrada significó el encuentro con una caravana de vehículos de Indiana S.A., concesionaria local. Explicamos que veníamos muy retrasados por el incidente anterior y que queríamos salir lo antes posible para Salta. Cumplieron con el pedido, pese a que de repente nos encontramos rodeados por un acto proselitista de Angeloz.
Zafamos, y siempre precedidos por un auto guía y un Peugeot-504 desde cuyo techo corredizo emergía un cameraman que nos filmaba, pronto estuvimos en la ruta de salida donde nos despedimos agradecidos.
La ruta allí es ancha (Nro 9 y luego Nro 34) con dos carriles por mano y constantes lomadas y curvas de amplio radio. Llegamos a Rosario de la Frontera, cargamos nafta y sacamos los cubrefaros de los suplementarios para encarar la última parte de la etapa, donde se combinaron tres factores: apuro, camino serpenteante y angosto en muchos pasajes (también mucho tránsito y pozos) y la noche que ya envolvía los cerros de vegetación tropical.
En la caminera de entrada a Salta, otra vez gente amiga: la de Pucará, representante de Sevel en "La Linda". Nos llevaron a la concesionaria en pleno centro, donde nos aguardaban colegas de "El Tribuno" que, como en otros casos a lo largo del periplo, nos hicieron sentir importantes.
Un baño y... a romper la noche. Cena invitación de Pucará en "El Monumento" con números musicales muy buenos (¿por qué tanto volumen en los equipos de ampliación...?) y la farra llegó a su fin cuando algunos comenzaron a cabecear de sueño apenas a la una. La licencia nos la habíamos tomado, porque el día siguiente, si bien era "laboral" para los Uno y sus "choferes", el trayecto era toda una "papa": apenas 800 kilómetros de ida y vuelta a La Quiaca.

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Pese al estado de los caminos, el polvo no se filtró al habitáculo. La toma da una idea de lo guadaloso de algunos sectores

Cuarta etapa: En el techo del país

Una ganga de 800 kilómetros, a esta altura, permitía dormir un poco más. Así, a media mañana del sábado nos fuimos para la Quebrada de Humahuaca.
Teníamos previsto en La Quiaca la presencia de un representante de la concesionaria jujeña Amancay S.A., con un escribano, por si las fotos no alcanzaban para documentar nuestra llegada al límite con Bolivia.
Seguimos subiendo. Apenas el tiempo para contemplar a toda velocidad los pintorescos villorrios de Purmamarca, Maimará (con su camposanto en escalera) y Tilcara, adivinando casi sus callecitas estrechas v sin vereda. Humahuaca fue el lugar elegido para reponer nafta. Ahí sufrimos una baja por el apunamiento (o soroche). De allí seguimos rumbo a La Quiaca por el camino de ripio que serpentea a más de 3.500 metros sobre el nivel del mar. Barboza sería el único apunado entre los de carne y hueso, pues en lo que se refiere a los motores, no se hizo notar en lo absoluto, hasta nos dimos el lujo de conectar el aire acondicionado. La temida pérdida de potencia por el enrarecimiento del aire no trabó en ningún momento nuestra marcha inexorable. Llegamos a La Quiaca al mediodía y ahí estaba esperándonos el escribano que labró el acta correspondiente. Un rápido "free shopping" en la boliviana Villazón (a donde se cruza a pie, sin otro trámite que el saludo) de donde algunos volvimos con cigarrillos importados, alguna botella y algún otro abalorio. Pronto había que emprender el regreso a Salta. El que suscribe se cansó de recomendar al resto que se moviera despacio y no derrochara energías, y se convirtió, empero, en la segunda víctima del apunamiento, que infructuosamente quiso morigerar mascando hojas de coca. Sólo logró que el "acuyico" (bola de hojas que se mantiene en la boca, contra la mejilla) le durmiera la lengua, para alegría del resto. El sueño, desde ahí hasta Tilcara fue el único que me restableció la normalidad. Sin problemas llegamos con las primeras sombras a Salta. A la cucha, pero antes un buen locro, regado con poco tinto y buena música, otra vez exageradamente amplificada, en lo que parecía el Club de Sordos Salteños.

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Porciones de los tres Uno, fusionados en una placa. Ya faltaba poco para llegar a Buenos Aires

Quinta etapa: La ruta de los caudillos

Salta nos vio salir el domingo a las seis y pico de la fría mañana del domingo. En la calle, ni los que van a misa. Nos esperaban más de 1.300 kilómetros para volver a Tucumán por el mismo camino y luego seguir al sur con las montañas a nuestra derecha atravesando Catamarca, La Rioja y San Juan, para arribar al anochecer a Mendoza.
Esta fue la etapa de los retrasos por mala señalización o carteles tapados con propaganda política. En San Miguel de Tucumán, por donde pasamos sin detenernos, sólo el "pregunteo" a los vecinos nos salvó de la pérdida del derrotero. Recién paramos en la ciudad de Concepción, la patria chica de Nasif Estéfano, donde hicimos nafta y esquivamos -como es aconsejable en el noroeste- el vuelto en bonos.
Entrados que fuimos a Catamarca, los ánimos se encendieron en los "pilotos" con las pintorescas y curvilíneas cuestas de La Viña y el Totoral con las que nos recibió la tierra del Fray Mamerto. Ahí algunos dieron rienda suelta a sus dotes de montañistas, reprimidas por el llano. Las marcas trazadas a cuchillo en la montaña que separan a Catamarca de Santiago, nos avisaron que la Cuesta del Portezuelo señalaba a su pie la capital de la provincia, donde una vez más, la falta de señalización nos retrasó al meternos en pleno centro. Salimos -no sin antes, entrar de contramano, en un circuito "semipermanente" de karting- y enfilamos para La Rioja, cuyo límite esta a sólo media hora de San Fernando del Valle de Catamarca.
La Rioja tiene muchos encantos, pero pocos en el llano donde se cimentara la fama aguerrida de su venerado "Tigre". Todo nuestro tránsito por la patria de Quiroga fue "a fondo" por los eriales que quedan a la vera del camino de las rutas 38, 27 y 29, que nos llevaron a Chepes. De ahí por la Ruta-141 entramos a San Juan atravesando salinas y desiertos que alguna vez fueron la trampa mortal de Deolinda Correa, la Difunta legendaria.

10.000 Km en 3 días netos con Fiat Uno SCV 1500
Día de descanso en Mendoza. Almuerzo en Tunuyán y fotos para la nota. En primer plano, la Weekend 2000 sometida a prueba

Por fin, los álamos y nosotros que doblamos en caravana esquivando a San Juan en Caucete para rumbear a Mendoza. La precordillera, ya con algunos picos nevados, fue anticipando nuestro arribo en la tardecita dominguera. El recibimiento, esta vez, a cargo de El Jardín del Automóvil, uno de los concesionarios Sevel de la ciudad.
Llegamos al acogedor y suntuoso Plaza Hotel tratando que nuestras estrafalarias fachas pasaran lo más inadvertidas posible. Baño y a comer. No hubo cueca ni tonada, pero comimos como reza el Martín Fierro ("el que se gana su pan, bueno es que en silencio coma...") resarciéndonos de penas anteriores. El lunes fue día de holganza. Bah, fue un día como cualquier otro, porque si bien no había etapa y nos despertamos a las diez, también salimos a hacer fotos para ilustrar esta nota, las que obviamente no se pueden hacer si uno anda a los saltos y a las aceleradas de aquí para allá. Pero nada más que recorriendo 400 km o sea la pavada de irse de Buenos Aires a Mar del Plata, que en tiempos de mi papá turista era como para sentirse Sebastián Elcano. Día de descanso, pero nada de visitas a bodegas ("templos paganos", para más de uno, yo incluido...). Cena en "La Vecchia Roma", caminata tratando de no caer en ninguna acequia, quince minutos jugando "de ojito" -menos Albonetti que le hizo 400 australes- en el casino instalado en el mismo hotel y a la cama, para cinco horas de sueño. Mañana volvemos a casa.

10.000 Km en 3 días netos con Fiat Uno SCV 1500
Largas rectas de La Rioja a Patquía y de allí a Chepes. Velocímetro indicando casi 180 km/h y cuentavueltas a 5.300 rpm en quinta. Así todo el camino, sin darle respiro. Las rutas desoladas, ayudaron a cumplir el objetivo propuesto

Sexta etapa: La vuelta al pago

Partimos a las seis de la mañana buscando primero a la progresista San Rafael.
Luego General Alvear, ya con luz de día y con los últimos viñedos y frutales, el desierto nuevamente, transitado de poniente a naciente por la Ruta-188. Y para el que escribe, una emoción: la de pasar por Fortuna, el pueblito del sur sanluiseño donde ejerció la medicina su abuelo, Don Ezequiel Quinteros Luque. Un vistazo apurado para atrapar en la retina algo de ese vergel y en Nueva Galia, el rumbo que se tuerce al norte por la Ruta-148, para llegar a Villa Mercedes.
Desde allí, ya todos nos sentíamos llegando. A partir de Río Cuarto, el tránsito por zonas visitadas frecuentemente por casi todos nosotros, aguzaba la impaciencia por el arribo al destino final. Para completar la mágica cifra de los 10.000, empero, hubo de dar un rodeo, desdeñando la derechura de la Ruta-8 rumbo a Buenos Aires. Así fueron quedando en el camino Villa María, San Francisco de Córdoba, y luego Santa Fe, Rosario y Venado Tuerto, punto donde retomamos la querida Ruta-8.
Ya era de noche cuando "la comisión de festejos" de la caravana, a cargo de la tripulación del "blanquito" (Maggi-Neira) anunció que se preparaba el jubileo por los 10.000 kilómetros, cifra que se obtendría antes de entrar en Arrecifes. Efectivamente, antes de llegar a la fábrica de Annan explotó la alegría como con un gol de Maradona: otra vez luces, balizas, bocinas y una lluvia de papelitos saliendo por las ventanillas. Habíamos necesitado poco más de 70 horas para cubrir esos 10.000 kilómetros.
Pero había que llegar a Buenos Aires, donde nos esperaban a las nueve de la noche. Tratamos de dosificar la marcha tras el último abastecimiento en el ACA de Arrecifes, aquél que vio tantas finalizaciones de Grandes Premios en las décadas del '50 y '60.

10.000 Km en 3 días netos con Fiat Uno SCV 1500
Son las siete y media de la noche, ACA de Arrecifes, Buenos Aires estaba a 175 kilómetros, pero los 10.000 ya los cumplimos hace un rato. De ahí en más, manejo cuidadoso, tratando de que las tres unidades cumplieran el recorrido. Igual, hubo susto en el Nro. 2

Todo en orden hasta San Isidro. Faltando sólo 20 kilómetros, el momento de máxima zozobra del viaje.
Parecía mentira, Figueras anuncia por radio lacónicamente: "¡Problemas en Auto-Dos!". El motor tose, pierde régimen y se entabla el diálogo entre el auto colorado y la Regatta-2000 donde va Barboza. Finalmente, Barboza decide que no vale la pena parar, ya que aunque con merma de su velocidad el Uno sigue andando.
La razón del problema; un lomo de burro en un puente antes de Carrefour hace que la suciedad de la cuba del carburador se agite y ensucie el gliceur Lo que no había sucedido en 10.170 kilómetros, pasaba a minutos del ACA...
A las 21.13 horas, desplegados en escuadra con todas las luces encendidas, llegamos al ACA de donde habíamos partido una semana antes. El recibimiento fue mucho más de lo que esperábamos: los amigos, Sevel, los compañeros de la editorial, la televisión, los fotógrafos.
Y más: un podio donde los seis tripulantes subimos a descorchar los botellones de M. Chandon para mojar al prójimo.
Y tres coronas de laureles, que luego de pasar fugazmente por nuestros pescuezos, fueron espontáneamente a donde correspondían: colgando de las antenas y sobre el parabrisas de los tres Fíat-Uno.
Un premio justo y merecido para quienes en ningún momento pidieron mejor trato, solo nafta al cabo de 10.000 kilómetros.

Por Carlos Neira
Fotos C. Campos

10.000 Km en 3 días netos con Fiat Uno SCV 1500
Final en el ACA Central. Con podio, botellón y laureles. El operativo había sido un éxito

PRIMERA ETAPA
Localidad
Km
Hora de paso
Promedio
neto (km/h)
Parada
(minutos)
Carga de
combustible
(litros)
Promedio
bruto (km/h)
Buenos Aires
23.15
Bolívar
334
1.49
130.129
130.129
Guaminí
488
2.56
132.488
19
53.0
132.488
Bahía Blanca
684
4.35
136.345
128.250
La Adela
852
5.50
135.957
16
43.7
129.417
S.A. Oeste
1086
7.38
139.20
8
129.542
Puerto Madryn
1354
9.25
143.280
54
54.0
133.180
C. Rivadavia
1781
13.09
144.993
52
34.2
128.129
Pto. San Julián
2196
16.53
144.950
6
10.0
124.536
Cte. Piedrabuena
2314
17.48
144.926
9
53.0
124.743
Río Gallegos
2578
19.32
146.894
43.4
126.099

Tiempo bruto. 20h17m
Tiempo neto 17h33m
Total combustible 291.3 litros
Consumo promedio 8.85 km/l - 11.29 l/100 km

SEGUNDA ETAPA
Localidad
Km
Hora de paso
Promedio
neto (km/h)
Parada
(minutos)
Carga de
combustible
(litros)
Promedio
bruto (km/h)
Río Gallegos
6.15
Cte. Piedrabuena
239
7.50
150.947
13
28.7
150.947
Tres Cruces
497
9.40
155.312
12
32.0
145.463
C.Rivadavia
782
12.01
146.168
62
32.7
135.606
Trelew
1126
15.02
145.290
25
44.3
128.197
Gral Conesa
1562
18.03
150.917
15
45.0
132.372
Santa Rosa
1977
21.12
149.207
51.0
132.240

Tiempo bruto. 14h57m
Tiempo neto 12h50m
Total combustible 233.7 litros
Consumo promedio 8.46 km/l - 11.82 l/100 km

TERCERA ETAPA
Localidad
Km
Hora de paso
Promedio
neto (km/h)
Parada
(minutos)
Carga de
combustible
(litros)
Promedio
bruto (km/h)
Santa Rosa
7.23
V. Mackenna
295
9.14
159.459
31
35.7
159.459
Río Cuarto
390
10.22
158.108
130.726
Alta Gracia
575
11.44
150.000
17
132.183
Córdoba
609
12.17
148.536
25
124.285
Jesús María
659
13.02
148.646
21
43.5
116.637
Sgo del Estero
1043
15.48
152.262
39
43.3
123.920
S.M. de Tucumán 1201
17.32
151.386
14
118.325
R. de la Frontera 1331
18.37
151.536
8
34.4
118.486
Salta 1507
20.04
149.207
43.5
118.817

Tiempo bruto. 12h41m
Tiempo neto 10h06m
Total combustible 200.4 litros
Consumo promedio 7.51 km/l - 13.31 l/100 km

CUARTA ETAPA
Ida a La Quiaca
Localidad
Km
Hora de paso
Promedio
neto (km/h)
Parada
(minutos)
Carga de
combustible
(litros)
Promedio
bruto (km/h)
Salta
8.58
Gral Güemes
46
9.17
145.263
145.263
Perico
80
9.30
150.000
150.000
S.S. de Jujuy
107
9.41
149.302
149.302
Purmamarca
171
10.09
144.571
144.571
Tilcara
193
10.19
142.962
142.962
Humahuaca
235
10.42
135.576
19
25.0
135.576
Abra Pampa 327
12.35
99.090
90.414
La Quiaca 402
13.36
93.127
21.0
86.762
Vuelta a Salta
Localidad
Km
Hora de paso
Promedio
neto (km/h)
Parada
(minutos)
Carga de
combustible
(litros)
Promedio
bruto (km/h)
La Quiaca
15.30
Abra Pampa
75
16.20
90.000
90.000
Humahuaca
167
17.29
84.201
84.201
Tilcara
209
17.48
90.869
90.869
Purmamarca
231
18.03
90.588
90.588
S.S. de Jujuy
295
18.35
95.675
95.675
Perico
322
18.46
98.571
95.571
Gral Güemes 356
18.58
102.692
102.692
Salta 402
19.14
107.678
40.5
107.678

Tiempo bruto. 8h22m
Tiempo neto 8h03m
Total combustible 86.5 litros
Consumo promedio 9.27 km/l - 10.78 l/100 km

QUINTA ETAPA
Localidad
Km
Hora de paso
Promedio
neto (km/h)
Parada
(minutos)
Carga de
combustible
(litros)
Promedio
bruto (km/h)
Salta
8.30
R. de la Frontera
176
9.37
157.611
157.611
Concepción
400
11.20
141.176
9
40.9
141.176
Catamarca
570
12.37
143.697
7
138.461
La Rioja
728
13.42
147.567
52
38.4
139.999
Chepes
964
15.58
152.210
28
27.6
129.107
Caucete
1148
17.37
152.727
9
40.1
125.923
Mendoza 1307
18.55
150.807
125.472

Tiempo bruto. 10h25m
Tiempo neto 8h40m
Total combustible 147 litros
Consumo promedio 8.89 km/l - 11.24 l/100 km

SEXTA ETAPA
Localidad
Km
Hora de paso
Promedio
neto (km/h)
Parada
(minutos)
Carga de
combustible
(litros)
Promedio
bruto (km/h)
Mendoza
5.42
San Rafael
243
7.25
141.553
141.553
Gral Alvear
335
8.10
135.810
7
37.5
135.810
Villa Mercedes
737
11.01
141.730
25
44.5
138.620
Río Cuarto
865
12.22
141.032
129.750
Villa María
1006
13.24
140.372
130.649
San Francisco
1170
14.34
140.400
9
49.8
131.954
Acceso Rosario 1477
16.53
140.660
132.071
Venado Tuerto 1643
18.09
139.631
10
52.7
131.967
Arrecifes 1846
19.40
140.736
10
23.3
132.171
Buenos Aires 2017
21.13
139.103
18.9
129.989

Tiempo bruto. 15h31m
Tiempo neto 14h30m
Total combustible 226.7 litros
Consumo promedio 8.90 km/l - 11.23 l/100 km

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10.000 Km en 3 días netos con Fiat Uno SCV 1500

10.000 Km en 3 días netos con Fiat Uno SCV 1500

10.000 Km en 3 días netos con Fiat Uno SCV 1500
El presidente del ACA, Sr. César Carman observa al Fiat Uno acompañado de Augé y Bordeu

SÍNTESIS
1era ETAPA:
BUENOS AIRES - RÍO GALLEGOS
2.578 Km
- Tiempo total
20h17m
- Promedio total
127.099 Km/h
- Tiempo neto
17h33m
- Promedio neto
146.894 Km/h
2da ETAPA:
RIO GALLEGOS - SANTA ROSA
1.927 Km
- Tiempo total
14h57m
- Promedio total
132.240 Km/h
- Tiempo neto
12h50m
- Promedio neto
154.051 Km/h
3era ETAPA:
SANTA ROSA - SALTA
1.507 Km
- Tiempo total
12h41m
- Promedio total
118.817 Km/h
- Tiempo neto
10h06m
- Promedio neto
149.207 Km/h
4ta ETAPA:
SALTA - LA QUIACA - SALTA
804 Km
- Tiempo total
8h22m
- Promedio total
96.095 Km/h
- Tiempo neto
8h03m
- Promedio neto
99.875 Km/h
5ta ETAPA:
SALTA - MENDOZA
1.307 Km
- Tiempo total
10h25m
- Promedio total
125.472 Km/h
- Tiempo neto
8h40m
- Promedio neto
150.807 Km/h
6ta ETAPA:
MENDOZA - BUENOS AIRES
2.017 Km
- Tiempo total
15h31m
- Promedio total
129.989 Km/h
- Tiempo neto
14h30m
- Promedio neto
139.103 Km/h
   
- RECORRIDO TOTAL
10.190 Km
- TIEMPO TOTAL
82h13m
- PROMEDIO GENERAL
123.940 Km/h
- TIEMPO NETO
71h42m
- PROMEDIO GENERAL NETO
142.119 Km/h
- CONSUMO PROMEDIO (10.190 Km)
11.61 l/100 Km

10.000 Km en 3 días netos con Fiat Uno SCV 1500
Primera detención: Goma pinchada para el Nro. 3 antes de Guaminí

10.000 Km en 3 días netos con Fiat Uno SCV 1500
Parada en San Julián (nafta común)

10.000 Km en 3 días netos con Fiat Uno SCV 1500
El equipo comiendo en Gallegos

10.000 Km en 3 días netos con Fiat Uno SCV 1500
Bienvenida en Salta con canciones de "Los Changos Salteños". Valen la pena

INCONVENIENTES: POCOS Y LEVES

En 10.000 kilómetros pensábamos que tendríamos más inconvenientes de los que realmente se presentaron. Y afortunadamente ninguno revistió importancia como para afectar el resultado de lo prueba.
Fueron tres los neumáticos que sufrieron pinchaduras, dos de ellos en el asfalto de la primera etapa: uno en el celeste (3) y otro en el colorado (2). En el ripio, pasando la Quebrada de Humahuaca, el celeste pinchó otro goma, presumiblemente por retomar utilizando el freno de mano.
El auto N° 2, dio un tremendo Ilantazo en un pozo cerca de Agrelo, pero la goma no se rompió y milagrosamente no se desbalanceó la ruedo ni se resintió la suspensión. También en ese auto se presentó un problema con una de las luces traseras de giro, que fue reparada en Mendoza y llegando a Buenos Aires se tapó el filtro de nafta o se removieron impurezas en la cuba, lo que produjo una falla constante hasta el arribo.
En el auto N° 1, una piedra abolló el carter (pese al protector), pero no afectó en nada al sistema de lubricación, por lo que se decidió seguir sin reemplazarlo. Por lo demás, el mantenimiento fue mínimo durante la prueba: en Salta, se cambió el aceite y los filtros de aire, nafta y lubricante a las tres unidades, cumplidos ya 6.500 kms. En cuanto a carrocería, no sufrieron ni el más leve raspón, aunque en Avda. Del Libertador y Coronel Díaz, faltando 500 metros para terminar el viaje, el Uno blanco pierde casi todo el lateral contra un taxi Falcon. Hubiera sido una injusticia, ¿no?...

10.000 Km en 3 días netos con Fiat Uno SCV 1500
Paso de frontera en Villazón. Extremo norte

ACTUACIÓNES NOTARIALES

Para certificar la salida y llegada a Buenos Aires y a los extremos sur (Río Gallegos) y norte (La Quiaca), acudimos a los siguientes Escribanos Públicos:
Buenos Aires
Escribano Público Nacional, Juan Pablo Bunge, Registro N° 365 que certificó la partida de los tres automóviles Fiat-Uno desde el Automóvil Club Argentino, sede central, el día 30 de mayo de 1988 a las 23.15 horas y la llegada de las mismas unidades a ese lugar el día 7 de junio de 1988 a las 21.13 horas.
Río Gallegos (Santa Cruz)
Escribano Público Jorge Ludueña, Registro N° 11 de la provincia de Santa Cruz, por medio de Actuación Notarial N° 303.709, quien certificó el arribo de las tres unidades a esa ciudad a las 19.32 horas del 31 de mayo de 1988.
La Quiaca (Jujuy)
Escribano Público, Mario A. Pizarro, Adscripto Registro N' 3, de la provincia de Jujuy, certificó por medio de Actuación Notarial Nro 224.309 la llegada de los tres Fiat-Uno a la ciudad de La Quiaca a las 13.30 horas del día 4 de junio de 1988.
IMPORTANTE:
En todos los casos quedó establecido que los vehículos eran tres Fiat-Uno SCV modelo 1988 con números de motor 7.402.503, 7.406.214 y 7.403.170 y de carrocería 33.945, 34.504 y 34.096, respectivamente; siendo conducidos por Jorge Alberto Maggi y Carlos Roberto Neira en el caso del N° 1; por Carlos Fernando Figueras y Rodolfo Eduardo Pisani en el caso del N° 2; y por Mario Alberto Albonetti y Juan Pablo Vignau en el caso del N° 3.

10.000 Km en 3 días netos con Fiat Uno SCV 1500
Algo habitual en el norte: animales sueltos y despreocupados

10.000 Km en 3 días netos con Fiat Uno SCV 1500
Tomás Maza (Pucará), anfitrión en Salta

Apostillas de aquí y de allá

¡POLIYA! ¡POLIYA! - Los equipos de radio VHF que nos cediera para la oportunidad el ACA, además de cumplir con su finalidad especifica de servir de enlace entre las cuatro unidades (auxilio en ruta incluido) para mantener informados a todos sobre cruces de ciudades, obstáculos inesperados en el camino, cambios de planes en cuanto a reabastecimiento, etc., fueron útiles para otros fines como formar una "rueda" en el éter donde por ejemplo se transmitía una imaginaria carrera, se planteaban acertijos o se contaban cuentos para alejar el aburrimiento en las largos rectas. También para avisar a los autos que venían atrás sobre la presencia de camineras. En ese caso, la palabra clave era "Poliya". Ahí todos -como sucede en todo el mundo ante un control policial- bajábamos la velocidad y llegábamos a los uniformados -que obviamente no buscan veloces, sino autos en situación irregular- con lo mejor cara de "80 km/h de velocidad de crucero".

QUINIENTOS BOLIVIANOS - En Río Gallegos, el "Colorado" Figueras extiende al mozo un billete de quinientos australes, de los que aún se ven poco: -¿Y esto que és?- preguntó el mozo. -¡Quinientos bolivianos!- fue la respuesta de Figueras. -En ese caso, tiene que cambiarlos en una casa de cambios- contestó el "mosaico". -Acá sólo recibimos plata argentina...

10.000 Km en 3 días netos con Fiat Uno SCV 1500

LAVAVIDRIOS - Las bromas de Jorge Maggi fueron constantes. En Mendoza compró un aerosol de esmalte sintético blanco y con el "Negro" Neira improvisaron un rótulo para disfrazarlo de "Lavavidrios". En una estación de servicio en la que paró la caravana, la pareja del auto blanco se puso a limpiar el parabrisas dejando como al descuido, sobre el capot, el envase camuflado. Casi instantáneamente se acercó Albonetti preguntando si el tubo era de la estación o de lo caravana. -Mfgmmgusshhh, usálo- le contestaron los taimados, que se regodearon semiescondidos viendo como el "Gringo" esparcía por su vidrio la pintura blanca y como el empleado del negocio, con un trapo, la desparramaba ensuciando toda la superficie del cristal. Con nafta se limpió el entuerto y por supuesto el cordobés fue uno de los que más celebró la broma.

PRUEBA DE VIDRIOS - En una estación de servicio el playero hecha un vistazo a los calcos del auto, donde decía "Prueba Inédita de Parabrisas". "Así que están probando los vidrios... ¿Cómo los prueban?", inquirió. "¡A fondo!" fue la respuesta de "Jean Paul" Vignau, que venía medio dormido de "navegante" y no había entendido bien la pregunta. El hombre todavía está rascándose la cabeza sin entender el asunto.

AJI QUITUCHO - Así se conoce en el NOA a un pequeñísimo ejemplar de ají (no mucho más grande que un maní) que pica en la boca como el de la mala palabra. Cuando fuimos a comer locro, había un platito de quituchos y uno a uno lo fuimos probando y -con acuerdo tácito- explicándole a la próxima víctima que tenía un gusto suavemente dulzón y muy agradable. De esa manera cada uno se "vengaba" con el siguiente. Hasta que Guillermo (de Experiencias de Sevel), los probó e hizo tantos aspavientos que se cortó la cadena y Campos y Barboza se salvaron del escozor de lengua.

PUESTA EN ESCENA - Salimos de Mendoza cuando todavía era de noche. Todos los autos, menos el de Maggi - Neira tomaron equivocadamente para otro lado, y al advertirlo avisaron a los del auto blanco que volvían a la ruta correcta rumbo a San Rafael. Aquellos entonces, decidieron jugarles una nueva broma. Pararon en un cruce, estacionaron el auto a un costado y sobre él colocaron una potente linterna a lo que envolvieron en la campera roja del bicampeón argentino de Turismo. De lejos parecía un móvil policial con su "licuadora" prendida. Acto seguido colocaron balizas triángulo y se ubicaron en el medio del camino y esperaron que llegaran los otros autos. El momento culminante fue cuando por los "walkie-talkie" se escuchó la clásica advertencia: "¡Poliya! ¡Poliya!" de la cibernética voz de Juan Pablo Vignau. Por supuesto que pararon y recién allí descubrieron el engaño.

RADIO PROPIA - Era la que poseía Jorge Maggi en referencia al. "Negro" Neira, conocido parlanchín. "No le descubrí la fuente de energía porque si no le hubiese sacado las pilas o cortado el cable", aseguraba que el hombre de Pilar.

PREGUNTA - De Albonetti a Pisani: "¿Por qué te dicen Mono?". Al escucharlo todos estallamos en una carcajada. Y si no, mírelo en las fotos.

INSOLITO - Imposible deleitarse con mariscos en la zona de Gallegos. los restaurantes sólo se dedican a la conocida "cocina internacional". Para el próximo viaje está previsto comer centolla en Salta y locro en Río Gallegos.

GRACIAS A ...

- Fitam- Carello por los proyectores antiniebla y de profundidad con que fueron equipados los Fiat-Uno y que nos "aclararon" la noche.
-
Automóvil Club Argentino por el apoyo brindado y por los intercomunicadores VHF que fueron de suma utilidad al cabo de los 10.000 kilómetros recorridos.
- Todos los medios televisivos, radiales y escritos a través del recorrido y en especial a los diarios "La Opinión Austral" de Río Gallegos, "El Chubut" y "Crónica" de Comodoro Rivadavia, "La Arena" de Santa Rosa, "El Tribuno" de Salto, "La Gaceta" de Tucumán y "Los Andes" y "Hoy" de Mendoza. Sin olvidar a los medios capitalinos y a los canales 2 y 13 junto a los emisoras que se hicieron presentes en largada y llegada.
- Todos los concesionarios que nos apoyaron en el camino y a los que muchas veces, por razones de cumplimiento de horarios ideales, no pudimos más que saludar con un guiño de luces o un bocinazo de reconocimiento. Como en el caso de Tucumán, Embalse, Caleta Olivia y San Juan, que por error estuvo en Caucete cuatro horas antes de nuestro paso.
- La gente y puestos camineros de las 16 provincias por su aliento y colaboración.
- Los directivos, gerentes, personal del Departamento de Experiencias y mecánicos de SEVEL Argentina S.A. por confiar en Parabrisas y en el Operativo "10.000 kilómetros en 3 días".

10.000 Km en 3 días netos con Fiat Uno SCV 1500
"Kung Fu" Maggi. Hielo en lugar de vidrio

10.000 Km en 3 días netos con Fiat Uno SCV 1500
Estado de la llanta del Nro 2, luego del pozo de Agrelo

10.000 Km en 3 días netos con Fiat Uno SCV 1500
Neira y un "coyita"

10.000 Km en 3 días netos con Fiat Uno SCV 1500
Jujuy. Rostros como este a cada paso

10.000 Km en 3 días netos con Fiat Uno SCV 1500
El Nro 1 (Maggi - Neira). Todo terminó y la corona descansa sobre el parabrisas del protagonista: el auto. Para ellos fue el aplauso

10.000 Km en 3 días netos con Fiat Uno SCV 1500
El cartel como un símbolo tras 71 horas 42 minutos de marcha. "Operativo 10.000 Km en 3 días netos". CUMPLIDO

Características técnicas

Motor

Delantero transversal, cuatro cilindros en línea, árbol de levas único a la cabeza, comandado por correa dentada. Diámetro por carrera 86.4 mm x 63.9 mm. Cilindrada total 1.498,5 cm3. Relación de compresión 9.2:1. Carburador Weber 32-34 Potencia 82 CV DIN a 5.500 rpm. Par motor 12.2 kgm a 3.300 rpm

Transmisión

Tracción delantera. Caja manual de 5 velocidades y MA con las siguientes relaciones. 1era 4.09; 2da 2.235; 3era 1.469; 4ta 1.042; 5ta 0.827 y MA 3.714. Relación de puente 3.764

Frenos

De disco adelante y tambor atrás

Suspensiones

Delantera a ruedas independientes con brazos oscilantes y barra estabilizadora con función reactora.
Trasera a ruedas independientes con elástico transversal con función de barra estabilizadora.

Neumáticos

Pirelli P-44 medida 175/70 13

Dimensiones

Tanque de combustible de 55 litros. Largo 3.644 mm Ancho 1.548 mm Alto 1.425 mm Entre ejes 2.362 mm Trocha delantera 1.330 mm Trocha trasera 1.300 mm Coeficiente Cx 0.33

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Fiat Uno SCR Tipo 1.6

Road Test del Fiat Uno SCR Tipo 1.6
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Revista Road Test Nro 62. Diciembre de 1995

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Road Test de autos argentinos de mas de 10 años de antigüedad

Por Gustavo Ernesto López

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