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Por Gustavo Ernesto López
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Historia del Jeep

 

La verdadera historia del Jeep
Por Ronald Hansen

 

Revista Corsa Nro 633. Julio de 1978

Historia del Jeep

De cómo la fe y el esfuerzo de un hombre de empresa lograron ganar la licitación que convirtió al Jeep en plaga mundial

Ahora con la guerra fría y todo eso, parece mentira. Pero los primeros en recibir Jeeps fabricados por los verdaderos creadores de este tipo de vehículo fueron los soviéticos.
La cosa viene así. Corría 1940; Estados Unidos no estaba aún en guerra pero evidentemente tendría que comprometerse tarde o temprano. Con típica minuciosidad norteamericana, estudiaron largamente todas las posibilidades que se les ofrecieron en materia de vehículos militares. Sabían que los alemanes estaban trabajando en una versión militar del Volkswagen y fue así que entró en escena la empresa American Bantam Car Co. La American Bantam se caracterizó por fabricar unos horrendos vehículos pequeños, algunos de los cuales llegó a estos lares (pero no confundir con el Crosley, un engendro similar algo más sofisticado).
Los aficionados con larga memoria se acordarán que aquí hubo unidades Crosley en el periodo 1946 - 1950. El propietario, Frank Fenn, se puso en contacto con el consultista de ingenieria Marl K. Probst y le dijo que el ejército norteamericano quería un vehículo militar táctico liviano. ¿Se animaría Probst a diseñar uno sobre la base del Bantam?. Plata no había, pero si salía el contrato Fenn lo llenaría de oro a Probst.
Probst no estaba muy interesado, especialmente porque la Bantam estaba al borde del colapso financiero. Cuando vió la licitación, su interés disminuyó aún más. Ahora el ejército quería no un autito tipo Bantam sino más bien algo que se asemejaba a un camión liviano con un motor de por lo menos 40 HP -el Bantam tenía 22 y toda su transmisión y chasis estaban condicionados por esa potencia.
Era un desafío excepcional, porque había 49 días disponibles para entregar un prototipo para evaluación. Probst resolvió que como era imposible, había que intentarlo. Se dieron cuenta que tenían que hacer un vehículo enteramente nuevo usando componentes que nada tenían que ver con el Bantam.

Historia del Jeep

A partir de ese momento Probst prácticamente no durmió salvo en los aviones y las antesalas de los aeropuertos. Fue a Toledo y habló con Spicer. Consiguió un eje trasero Studebaker Champion y una caja de alta y baja que se podía adaptar. Con un sándwich en una mano y los planos en la otra, se dirigió acto seguido a Detroit, a la Bantam.
Ahí cuando vió más en detalle la licitación se percató que lo que el ejército quería era un vehículo tipo tanquecito liviano pero que no pesara más de 550 kilos. "Mirá", le dijo Probst a Fenn. "Con suerte a lo mejor lo sacamos en menos de una tonelada". Pero de los fierros que habían en el Bantam, nada servía. Ese día al mediodía, después de haber consultado todos los catálogos de la competencia, Probst empezó a diseñar. Largó 10 horas más tarde, se durmió con el lápiz en la mano, y a la madrugada siguiente estaba de vuelta, los ojos abiertos con palitos y manchas de café en los planos.
Aún ahorrando peso en todos lados el aparato pesaría unos 850 kilos. Fenn se autoadministraba fuertes dosis de Coramina, pero Probst dijo pragmáticamente, "la competencia tampoco lo va a poder hacer más liviano. Vamos a conseguir el contrato primero y después peleamos lo del peso".
Esa misma mañana se realizó la apertura de licitaciones y se anunció en primer término que el precio más favorable había sido suministrado por Willys. Fenn y Probst empezaron a hurgar en sus bolsillos en busca de alguna pildorita de cianuro, pero a último momento vino la noticia salvadora: Willys quería 75 días para el prototipo y el ejército otorgaba solamente 49. El contrato fue, entonces, a Bantam.
Probst y Fenn salieron a la disparada hacia el aeropuerto y a partir de ese momento comenzó la verdadera carrera contra el tiempo, siete dias por semana, 18 horas por día. Nadie creía que iba a estar, pero el 21 de septiembre de 1940 el prototipo estuvo listo y, aunque ese día lo manejaron miles de personas (bueno, docenas de personas) lo increíble es que nada se rompió.

Historia del Jeep

Dos meses antes, el ejército habría dicho enfáticamente: "Cualquier vehículo que quieren que probemos tiene que estar en el campamento militar Holabird (estado de Maryland) el 23 de septiembre a las 17 como máximo". El Bantam llegó... con media hora de margen.
Luego se hizo cargo el ejército. Primero probaron a ver si se rompía. Luego tuvieron que ver si había alguna forma de romperlo. Al fracasar todos los medios comunes intentaron rompero haciéndolo caer "en vuelo libre" más de un metro. Al poco tiempo tuvieron que parar porque le dolía todo el cuerpo al testeador.
Existía todavía el problema del peso. Ahí sí que estaban listos. Probst sabía que no podía sacarle ni un kilo más al auto. Un oficial de caballería dijo que bastaba con que dos soldados pudieran sacarlo a mano si se empantanaba. Acto seguido apareció un monstruo de dos metros y 120 kilos. Tomó el Bantam por el paragolpes trasero y lo levantó él solo. "No pesa nada", dijo, "Cómprenlo". ¡Y así se hizo!.
Pero eran tiempos ya de guerra inminente y la cosa se había vuelto demasiado grande para sus creadores. El ejército se convenció que el Bantam era el tipo de vehículo que necesitaban y entregó los planos a Ford y Willis. Las dos empresas grandes pudieron cotizar más bajo y producir más volumen que Bantam y por lo tanto recibieron la mayor parte de los contratos.
No era el fín para Bantam aún. Probst recibió una llamada telefónica de la Checker Cab Co., curiosa empresa norteamericana que se dedica a fabricar taxis, vehículos para uso de aeropuertos, etc. Checker ofrecía combinar sus recursos técnicos y productivos con los de Bantam para producir más y más barato. A Probst le pareció bien pero el dueño, Fenn, dijo que no. El mismo iba a producir los Jeeps (ya alguien le había dado ese nombre cuyo origen se discute aún).
Por supuesto, no pudo competir con Ford y Willys. La historia hubiera terminado ahí a no ser por los rusos, no nos olvidemos que en la Segunda Guerra Mundial fuerona aliados de los norteamericanos. Ellos necesitaban urgentemente material y el gobierno estadounidense comisionó una partida grande de Jeep "para mandar a Rusia".
En definitiva, la American Bantam Car Co. produjo 2.675 Jeep, pero el último contrato venció en diciembre de 1941 y no se renovó. La empresa terminó sus días fabricando motores para torpedos y piezas de avión; ese Jeep nro 2.675 fue el último automotor que fabricó la American Bantam.
¡Los verdaderos creadores del Jeep!.

Por Ronald Hansen

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